Muchas veces escuchamos consejos de salud que parecen tener sentido común, pero ¿son científicamente válidos? Una información que ha circulado en internet sugiere que cambiar la forma en que orinas, adoptando la posición sentada, podría ser clave para prevenir el cáncer de próstata. Ante la seriedad de esta enfermedad, es crucial entender si este hábito realmente tiene un impacto. ¿Podría una simple postura en el baño ser un escudo contra un diagnóstico alarmante? Te lo contamos todo para que no caigas en mitos.
La verdad detrás del mito: ¿qué dice la ciencia?
El cáncer de próstata es una de las enfermedades más comunes en la población masculina. Surge cuando las células de la próstata sufren alteraciones genéticas y se reproducen de forma descontrolada. Ante esto, ha surgido la idea de que orinar sentado podría ser una estrategia preventiva. Sin embargo, el médico oncólogo Márcio Almeida ha sido claro al respecto.
¿Existe evidencia científica?
«Desde el punto de vista oncológico, no tiene sentido», afirma Almeida. La ciencia no ha encontrado ninguna relación directa entre la posición al orinar y el desarrollo o prevención del cáncer de próstata. El experto explica que esta enfermedad se desarrolla a lo largo de los años debido a una compleja interacción de factores genéticos, edad, herencia familiar, etnia y estilo de vida.
La noción de que «forzar un músculo al orinar de pie» podría causar cáncer carece de base médica. El mecanismo del cáncer de próstata es mucho más profundo y no está relacionado con la técnica de micción.
Entonces, ¿orinar sentado no sirve para nada?
Aunque no prevenga el cáncer de próstata, sentarse para orinar sí puede traer beneficios significativos para ciertos grupos de hombres, mejorando su comodidad y funcionalidad diaria. Es importante diferenciar entre la prevención de una enfermedad grave y la mejora de la calidad de vida en aspectos cotidianos.
Beneficios para grupos específicos
Según los especialistas, adoptar la posición sentada al orinar puede ser especialmente útil para:
- Hombres con síntomas urinarios como chorro débil, necesidad de esfuerzo o sensación de vaciado incompleto.
- Aquellos que presentan un agrandamiento de la próstata.
- Hombres con disfunciones del suelo pélvico.
- Personas con problemas de equilibrio o debilidad en las piernas.
- Individuos que experimentan dificultad para caminar, dolor, inestabilidad o mareos, algo común en personas mayores.
- Hombres con riesgo de caídas en el baño, especialmente por la noche.
La señal de alerta
La uróloga Karin Anzolch añade un punto crucial: si un hombre nota que solo puede orinar cómodamente sentado, esto podría ser una señal de una disfunción urinaria o neuromuscular. En tales casos, es fundamental buscar la evaluación de un urólogo para un diagnóstico adecuado.
Sentarse para orinar puede aumentar la seguridad, reducir el riesgo de caídas y hacer la micción más eficiente y confortable para estos grupos. No se trata de una cura milagrosa, sino de una adaptación práctica para mejorar el bienestar.
¿Alguna vez te habías planteado la importancia de cómo orinas? ¿O has notado algún beneficio al cambiar tus hábitos? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios!



