En nuestro ajetreado día a día, las apps de delivery se han convertido en aliadas indispensables. Nos sacan de apuros cuando necesitamos un almuerzo rápido, una cena reconfortante o ese capricho dulce que nos alegra la tarde. Sin embargo, no todo lo que brilla es oro en el mundo de la comida a domicilio. He notado que hay ciertos platos, que aunque deliciosos en un restaurante, pueden convertirse en una decepción una vez que llegan a tu puerta.
Un profesional del sector alimentario, Darron Cardosa, comparte en la revista Foo&Wine su experiencia y enumera aquellos platos que, según él, no están hechos para sobrevivir al viaje de la cocina a nuestra mesa. Y no hablamos de pizzas o pastas, que suelen viajar bien, sino de otros que pierden su encanto por completo.
Los grandes ausentes en tu pedido a domicilio
Cardosa, con años de experiencia, nos advierte: «Hay cosas que nacieron para ser entregadas, pero hay muchas otras comidas que te decepcionarán apenas lleguen a tu casa». Su consejo es claro: evita ciertos manjares que, por su naturaleza, no soportan el trayecto.
Platos con elementos fritos
Aquí viene una verdad incómoda: las patatas fritas, ese acompañamiento soñado, sufre horrores en el delivery. Cardosa explica que «no podemos mantener las patatas fritas crujientes cuando se entregan a tres manzanas de distancia». Al encerrarlas en una caja, el vapor las convierte en algo «más mustio que una masa demasiado cocida en un día húmedo».
- El truco para evitarlo: Cualquier cosa frita necesita ventilación para mantenerse crujiente. Si pides algo frito, intenta consumirlo lo más rápido posible o, mejor aún, cómpralas directamente en el lugar.
Nachos
Imagínate unos nachos recién salidos de la cocina: una montaña de tortillas crujientes, cubiertas de queso derretido y cremosa, con abundante frijol y otros ingredientes que se adhieren perfectamente. Suena a gloria, ¿verdad? Pues bien, Cardosa los describe cruda pero certeramente: «tan pronto como van a una caja, se vuelven una desgracia total». La magia se desvanece con el vapor y el movimiento.
El desayuno a domicilio
Tu momento favorito del día, el desayuno, puede ser el gran perdedor en las apps de delivery. Olvídate de las omelettes o los huevos Benedict en su punto perfecto; su vida útil es efímera, «unos dos minutos». Las tortitas y los gofres se transforman en «discos de hockey tibios», y el bacon, esa joya crujiente, o se ahoga en su propia grasa o pierde toda su textura.
- Consejo práctico: Si anhelas un buen desayuno, considera prepararlo tú mismo en casa o ir a desayunar al local.
Carnes y pescados: El dilema de la cocción
Pedir un bife a domicilio es una apuesta arriesgada. Cardosa señala que el problema es que «continuará cocinándose dentro de la caja durante el trayecto hasta tu casa». Los restaurantes no pueden calcular a la perfección cuánto tiempo más tardará en llegar para ajustar el punto de cocción inicial.
Y lo mismo ocurre con el pescado. Su delicadeza lo hace aún más vulnerable a este fenómeno. Esperar que un pescado perfectamente cocinado y jugoso llegue a casa intacto es, en muchos casos, una utopía.
Postres sorprendentes (y decepcionantes)
No todos los dulces responden bien al delivery. Una rebanada de pastel puede llegar decentemente, pero si tu antojo es por algo más elaborado, prepárate para la decepción.
- Helados: Cualquier cosa con helado es una mala idea, y los restaurantes deberían reconsiderar ofrecerlos. El calor del viaje arruina la textura y el sabor.
- Crème brûlée: Este postre clásico pierde su encanto. La oportunidad de romper el azúcar caramelizado y caliente para mezclarlo con la crema fría se desvanece, dejando solo una crema tibia y sin el crujiente deseado.
En definitiva, mientras las apps de delivery nos facilitan la vida, es crucial ser selectivos con nuestros pedidos. Elegir platos que viajen bien nos asegura una experiencia culinaria placentera, incluso sin salir de casa. ¿Cuáles son esos platos que tú también evitas pedir a domicilio y por qué?



