La noticia del fallecimiento de Catherine O’Hara ha conmocionado a muchos, y detrás de su trágica partida se encuentra una enfermedad insidiosa: el cáncer de recto. A menudo, los síntomas de esta dolencia se presentan de forma sutil, lo que retrasa su diagnóstico y tratamiento. Es crucial estar informado, pues entender las señales tempranas puede marcar una diferencia vital.
El cáncer de recto: una amenaza que avanza en silencio
El cáncer colorrectal, que afecta al colon o al recto, surge a partir de células del revestimiento interno de la pared intestinal. Inicialmente, pueden formar pólipos benignos que, con el tiempo y mutaciones genéticas, degeneran en tumores cancerosos.
¿Cómo saber si algo va mal? Los 7 síntomas clave
Muchos ignoran las señales por considerarlas temporales o inofensivas. Sin embargo, la persistencia de estos síntomas merece tu atención:
- Cambios en los hábitos intestinales: Ya sea estreñimiento, diarrea, o una impredecible alternancia entre ambos.
- Dolor abdominal recurrente: Puede ser constante o en forma de cólicos, a menudo acompañado de hinchazón, náuseas y vómitos.
- Sangre en las heces: Puede aparecer como sangre roja brillante, marrón oscura, o incluso negra, similar a «posos de café».
- Presencia de moco: Mucosidad visible en las heces.
- Pérdida de peso inexplicable: Si notas que tu ropa queda holgada sin haber hecho dieta.
- Fatiga constante: Un cansancio que no se alivia con el descanso.
- Náuseas o vómitos persistentes.
¿Quién está en mayor riesgo?
La edad es un factor importante; más del 90% de los diagnósticos ocurren en personas mayores de 40 años, siendo más común entre los 50 y 70. Pero hay otros factores que aumentan la vulnerabilidad:
- Antecedentes personales de cáncer de mama, útero u ovarios.
- Enfermedades inflamatorias intestinales como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.
- Historia familiar o personal de pólipos o cáncer colorrectal.
- Consumo de tabaco.
El camino hacia la recuperación: opciones de tratamiento
El tratamiento para el cáncer colorrectal es multifacético y depende de la localización y etapa del tumor. Las opciones incluyen:
- Quimioterapia
- Radioterapia
- Cirugía
- Técnicas endoscópicas
En muchos casos, un tratamiento temprano y combinado puede ser curativo, permitiendo a los pacientes recuperar su calidad de vida.
Un hábito que puede salvar tu vida
En la consulta, muchos pacientes me comentan que ignoraron los primeros síntomas por miedo o por normalizarlos. Un consejo práctico: si notas cualquier cambio persistente en tu digestión o presencia de sangre, no lo dudes. Pide cita con tu médico. Una colonoscopia preventiva, especialmente si tienes más de 45 años o antecedentes familiares, puede detectar pólipos antes de que se conviertan en un problema mayor.
La noticia sobre Catherine O’Hara nos recuerda la importancia de escuchar a nuestro cuerpo. ¿Has experimentado alguno de estos síntomas? Comparte tu experiencia en los comentarios.



