¿Patatas germinadas? Lo que la nutricionista dice sobre comerlas (Y cuándo tirarlas)

¿Patatas germinadas? Lo que la nutricionista dice sobre comerlas (Y cuándo tirarlas)

¿Alguna vez has abierto la despensa y has encontrado patatas con pequeños brotes verdes? Es una escena común, y la primera pregunta que surge es: ¿todavía son seguras para comer? Nos adentramos en la respuesta que dará fin a esta duda para siempre, porque no tirar comida es tan importante como comer sano.

La nutricionista Cibele Santos arroja luz sobre este tema, revelando los secretos de las patatas «germinadas» o, como se les llama popularmente, «greladas». Prepárate para cambiar tu forma de ver esas patatas olvidadas.

¿Por qué las patatas deciden «germinar»?

La ciencia detrás de los brotes

Las patatas, como tubérculos que son, tienen un instinto de supervivencia. Cuando se encuentran en ambientes con temperaturas elevadas y alta humedad, inician de forma natural su proceso de germinación. La luz, especialmente, acelera este proceso, haciendo que esos pequeños brotes, o «grelos», aparezcan más rápido.

Es como si la patata dijera: «¡Es hora de una nueva vida!». Pero, ¿es esa nueva vida apta para nuestro consumo?

¿Cuándo una patata germinada aún se puede salvar?

El tamaño importa: la regla de los pequeños brotes

Aquí viene la buena noticia: que una patata tenga brotes no significa que deba ir directamente a la basura. Según la nutricionista, si los brotes son pequeños y la patata aún se siente firme, sin cambios raros de color o de olor, ¡puedes darle una segunda oportunidad!

La clave está en retirar con cuidado las partes germinadas y la zona circundante. La doctora recomienda cortar los grelos y cualquier pequeña área que presente alteraciones. La mejor forma de prepararlas después de este «rescate» es cocinándolas.

El punto de no retorno: cuándo debes decir adiós a la patata

Señales de alarma: verde, mustio o amargo

Ahora bien, hay momentos en que la patata nos grita «¡No me comas!». Si notas que la patata presenta una coloración verdosa, una textura mustia o, peor aún, un sabor amargo, es hora de despedirte de ella. Estas señales advierten de la acumulación de solanina.

La solanina es una toxina natural que puede ser perjudicial para la salud. Esta sustancia se concentra principalmente en las partes verdes y en los propios grelos. En grandes cantidades, puede provocarte desde malestar gastrointestinal hasta síntomas más serios de intoxicación.

¿Cómo evitar que tus patatas se «germen»?

El secreto está en el almacenamiento

La mejor estrategia es la prevención. Para evitar que tus patatas se pongan a germinar, el almacenamiento correcto es fundamental. Sigue estos consejos prácticos:

  • Busca un lugar fresco, seco y, sobre todo, oscuro.
  • Mantenlas alejadas de la luz directa y de fuentes de calor.
  • Asegúrate de que haya espacio entre ellas para que el aire circule libremente.

Piensa en ellas como si fueran tesoros que guardas en un lugar seguro y bien ventilado. Así te asegurarás de que duren más tiempo y estén listas para tus platos sin sorpresas desagradables.

Conclusión: ¿Tus patatas hablan?

La próxima vez que veas brotes en tus patatas, ya sabes qué hacer. Observa su tamaño, su textura y su color. Si las dudas persisten, es mejor prevenir que lamentar.

¿Y tú? ¿Alguna vez te has arriesgado a comer una patata germinada? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!

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