El secreto de la abuela: el salame de chocolate que encanta a todos

El secreto de la abuela: el salame de chocolate que encanta a todos

¿Cansado de postres aburridos que no sorprenden a nadie? Si buscas una receta que haga felices tanto a niños como a adultos, y que además tenga el toque nostálgico de la cocina casera, has llegado al lugar correcto. Hoy te revelamos el secreto mejor guardado de la «tia Cátia»: su espectacular salame de chocolate. Es el bocado perfecto para esa reunión improvisada o para darte un capricho dulce en cualquier momento.

Un clásico que nunca falla

Hay postres que, sin importar cuántas veces los pruebes, siempre te sacan una sonrisa. El salame de chocolate es uno de ellos. Su textura única combina la firmeza de las galletas con la suavidad envolvente del chocolate, creando una explosión de sabor en cada bocado. La receta de «tia Cátia» eleva este clásico a otro nivel, añadiendo un toque especial que lo hace inolvidable.

Ingredientes para enamorar tu paladar

  • 100g de galletas tipo María (las de toda la vida)
  • 100g de avellanas tostadas y molidas (el crujido perfecto)
  • 3 cucharadas de azúcar moreno
  • 1 pizca de flor de sal (nuestro toque secreto)
  • 50g de chocolate en polvo (del bueno, ¡claro!)
  • 50g de cacao puro
  • 100g de azúcar
  • 100g de mantequilla derretida
  • 1 huevo batido (ligera y aireado)

Paso a paso para crear magia

¡Manos a la obra! Preparar este salame es más fácil de lo que piensas, y el resultado lo vale todo. Sigue estos sencillos pasos y sorprende a todos con tu talento culinario.

La base perfecta

Primero, toma esas galletas María y redúcelas a trocitos pequeños. No necesitan ser polvo, unos trozos irregulares le darán más textura. ¡Imagina que estás rompiendo pequeños pedazos de felicidad!

El toque crujiente y dulce

Ahora, lleva a fuego medio una sartén. Añade las avellanas molidas junto con el azúcar moreno. Cocina removiendo constantemente hasta que el azúcar se caramelice y cubra las avellanas. En este punto, añade las galletas troceadas y esa pizca de flor de sal. Mezcla bien, y luego vuelca todo en una bandeja de vidrio para que se enfríe. Este paso le da un contraste delicioso que diferencia esta receta.

La crema de chocolate

En un bol aparte, combina el chocolate en polvo, el cacao puro, el azúcar, la mantequilla derretida y el huevo batido. Mezcla todo con energía hasta obtener una crema homogénea y sedosa. Es importante que la mantequilla esté tibia, no hirviendo, para que no cuaje el huevo.

Uniendo los elementos

Con cuidado, integra la mezcla de galletas y avellanas en la crema de chocolate. Asegúrate de que todo quede bien empapado. Ahora, extiende esta masa sobre una lámina de papel de aluminio. Dale forma de tronco, como si fuera un salame de verdad.

El secreto del reposo

Envuelve bien el tronco en el papel de aluminio, asegurándote de que quede compacto. Llévalo a la nevera durante al menos 2 horas. Este tiempo es crucial para que todos los sabores se asienten y la textura se compacte. ¡La paciencia será tu mejor aliada aquí!

El toque final

Una vez frío y firme, desenvuelve el salame de chocolate. Córtalo en rodajas de aproximadamente un centímetro de grosor. ¡Y listo! Puedes servirlo tal cual o acompañarlo con una bola de helado de vainilla para una experiencia aún más decadente.

¿Un pequeño truco para llevarlo a otro nivel?

Si quieres darle un toque más sofisticado, puedes añadir un chorrito de licor de café o ron a la mezcla de chocolate antes de integrarla con las galletas. También puedes espolvorear un poco de azúcar glas por encima antes de servir para que parezca aún más un auténtico salame.

¿Te animas a probar la receta de la «tia Cátia»? Déjanos en los comentarios si ya la has preparado antes o si tienes algún otro secreto para el salame de chocolate perfecto.

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