¿Quién NO debería probar el ayuno intermitente? Podría ser peligroso.

¿Quién NO debería probar el ayuno intermitente? Podría ser peligroso.

Muchas personas recurren al ayuno intermitente con la promesa de perder peso y mejorar su salud. Sin embargo, este popular método no es una solución universal. En mi práctica, he visto cómo algunos pacientes experimentan efectos secundarios preocupantes al no ser candidatos ideales para esta dieta. Si te encuentras entre estos grupos de riesgo, es crucial que reconsideres tus opciones antes de poner en peligro tu bienestar.

El ayuno intermitente: Una moda con advertencias

Aunque el ayuno intermitente ha ganado muchísima popularidad por su potencial para la pérdida de peso y la mejora de la condición física, la nutricionista Ana Reisdorf advierte que no es adecuado para todos. Restringir las horas de comida y, por ende, la ingesta calórica, puede ser peligroso para ciertos perfiles.

Grupos vulnerables al ayuno intermitente

Si te identificas con alguno de estos puntos, es mejor buscar alternativas más seguras para alcanzar tus objetivos de salud:

  • Mayores de 40 años: A partir de esta edad, el cuerpo necesita una ingesta proteica adecuada para mantener la masa muscular, que de por sí disminuye con los años. El ayuno intermitente puede dificultar alcanzar estas metas, reduciendo el metabolismo y aumentando el cortisol.
  • Mujeres en perimenopausia o menopausia: Los cambios hormonales de esta etapa, sumados a un estrés elevado o el uso de medicamentos como GLP-1, hacen que el cuerpo sea más susceptible a la fatiga, pérdida muscular y desequilibrios hormonales si las calorías y proteínas no son suficientes.
  • Personas con diabetes o necesidades nutricionales especiales: Pacientes con diabetes, atletas o aquellos con requerimientos dietéticos específicos tienen una probabilidad mayor de sufrir efectos negativos. Sus necesidades de proteína son más altas, y los desequilibrios hormonales pueden ser un problema.
  • Mujeres con ingesta calórica insuficiente: Muchas veces, sin darse cuenta, se consumen menos calorías de las necesarias. Si a esto se suma el ayuno intermitente, el agotamiento, la caída del cabello, la pérdida de masa muscular o el estancamiento en la pérdida de peso son consecuencias probables.
  • Personas con patrones de comportamiento obsesivos: El ayuno intermitente puede exacerbar pensamientos obsesivos sobre la comida, llevar a atracones o a una mentalidad de «todo o nada» respecto a la alimentación, empeorando trastornos alimentarios latentes.

¿Realmente funciona para perder peso?

Un estudio del Centro Cochrane del Hospital Italiano de Buenos Aires pone en tela de juicio la efectividad superior del ayuno intermitente para perder peso. Según Luis Garegnani, uno de los autores, los resultados son probablemente similares a las dietas tradicionales. No parece ser ni mejor ni peor, sino una opción más entre las disponibles.

La investigación, que analizó ensayos clínicos de casi dos mil personas, sugiere que el ayuno intermitente no es una solución milagrosa. Si bien ha ganado popularidad por sus supuestos beneficios en la pérdida de peso, mejora física y retardo del envejecimiento, su eficacia comparativa con otras dietas no está claramente demostrada.

En definitiva, mientras que para algunas personas el ayuno intermitente puede ser beneficioso, para otras representa un riesgo significativo. La clave está en conocer tu propio cuerpo y sus necesidades específicas.

¿Has probado el ayuno intermitente? ¿Cuál ha sido tu experiencia?

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