¿Hay algo mejor que el aroma del pan recién horneado inundando la cocina? Si además ese pan es una regueifa crujiente y casera, la experiencia se vuelve inolvidable. Aunque la versión amarilla y dulce sea más popular en Pascua, la regueifa tradicional, esa en forma de rosca y con una corteza dorada y crujiente, es la favorita de muchos durante todo el año, especialmente en el norte de Portugal.
Puedes encontrarla en muchas pastelerías, pero te aseguro que el placer de prepararla tú mismo y disfrutarla aún tibia este fin de semana es incomparable. Me topé con una receta fantástica del blog «Receitas da Mamã» que promete una regueifa perfecta, y hoy quiero compartirla contigo.
El secreto de una regueifa crujiente
Muchos piensan que hacer pan en casa es complicado, pero créeme, esta receta es sorprendentemente sencilla. La clave está en la técnica y los ingredientes correctos. En mi práctica he visto cómo unos pequeños detalles marcan una gran diferencia, y con esta regueifa no es la excepción.
Ingredientes que necesitas:
- 500 ml de agua tibia
- 20 g de levadura fresca
- 700 g de harina de trigo (preferiblemente de fuerza)
- 10 g de sal
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra
- 10 g de azúcar
Prepara tu regueifa paso a paso
La magia de esta receta reside en su simplicidad. No te asustes si la masa parece un poco pegajosa al principio; es normal. El amasado correcto es fundamental para desarrollar el gluten y conseguir esa textura aireada y crujiente.
Aquí tienes los pasos que seguí y que te garantizan el éxito:
- Disuelve la levadura fresca y el azúcar en el agua tibia. Deja reposar unos minutos hasta que veas que empieza a espumar; esto activa la levadura.
- En un bol grande, mezcla la harina y la sal. Haz un hueco en el centro.
- Añade el aceite de oliva y la mezcla de levadura activada en el hueco de la harina.
- Empieza a mezclar los ingredientes desde el centro hacia afuera hasta que se integren.
- Amasa sobre una superficie ligeramente enharinada durante unos 10-15 minutos. Al principio puede ser pegajosa, pero sigue amasando hasta obtener una masa homogénea, suave y elástica. ¡Un buen amasado es oro!
- Coloca la masa en un bol limpio, cúbrela con un paño húmedo o film transparente y déjala reposar en un lugar cálido durante 1 hora, o hasta que doble su volumen. Verás cómo crece, ¡es emocionante!
- Una vez levada, divide la masa según el tamaño deseado y dale forma de rosca. Colócala sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear.
- Deja que las regueifas reposen tapadas durante otros 30 minutos para que vuelvan a levar ligeramente.
- Precalienta el horno a 200ºC. Hornea las regueifas durante 30 minutos, o hasta que estén bien doradas y suenen huecas al golpear la base. Este es el momento en que el aroma inundará tu hogar.
- Retira del horno, deja enfriar sobre una rejilla y ¡prepárate para disfrutar de un bocado espectacular!
Así de fácil puedes conquistar tu cocina
Verás que el resultado es increíble. Una corteza dorada y crujiente que al partirla suelta un sonido satisfactorio, y un interior tierno y aireado. Es perfecta para desayunar, merendar o acompañar cualquier comida.
¿Te animas a probar esta receta? ¿Cuál es tu forma favorita de disfrutar la regueifa casera?



