Cómo podar y cosechar la salvia después de la floración
La salvia es una de esas hierbas aromáticas que cualquier jardín agradece tener. Queda preciosa en los arriates y, además, sus hojas se pueden aprovechar frescas, secas o congeladas en la cocina. Aquí te explicamos cómo podarla y cosecharla correctamente tras la floración para sacarle el máximo partido.
¿Cuándo y cómo podar la salvia después de florecer?
Cultivar salvia fresca en el huerto o jardín de hierbas aromáticas es una experiencia tremendamente gratificante. Quien huela por primera vez una hoja recién cortada seguramente quedará sorprendido por su intenso aroma. Conocer el momento y la técnica correcta de poda marca una gran diferencia en el resultado final.
La poda de la salvia tras la floración
Muchos jardineros creen que podar la salvia es complicado y temen dañar la planta. Sin embargo, si quieres que crezca de forma compacta y arbustiva en lugar de alta y desgarbada, la poda es absolutamente necesaria.
Lo ideal es realizar el corte justo después de la floración, cuando la planta ya ha mostrado todo su esplendor. De este modo se estimula la aparición de nuevas hojas aromáticas. Nunca debes podarla en otoño ni en invierno, ya que los brotes tiernos que emergerían no soportarían el frío y podrías perder la planta entera.
Para conseguir una mata más tupida y densa, conviene estimular el crecimiento en la parte baja de la planta. Para ello, utiliza unas tijeras de jardín bien afiladas y recorta el tercio superior de cada tallo, dejando una longitud de entre 10 y 15 cm como máximo.
Si te fijas, las hojas de la salvia crecen por pares enfrentados. Por eso, corta justo por encima de un par de hojas: esto activa el crecimiento de nuevos brotes y tallos, lo que se traduce en una cosecha más abundante con el tiempo.
No tires los extremos que has cortado. Incluso esas hojitas pequeñas son perfectamente válidas para preparar platos sabrosos o una taza de té aromático.
¿Se puede cosechar la salvia después de florecer?
La salvia es una planta perenne y bastante resistente al frío, lo que significa que ofrece hojas comestibles durante prácticamente todo el año. Dicho esto, la mejor época para la cosecha va de mayo a agosto, justo antes de que aparezcan las flores. Si la recolectas tras la floración, ten en cuenta que su aroma podría ser algo menos intenso.
Para preservar el sabor durante más tiempo, puedes ir arrancando los capullos florales antes de que se abran del todo, de manera que las hojas conserven su potencia aromática. Otra opción es cortar continuamente los tallos jóvenes para impedir que la planta llegue a florecer.
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Para recolectar hojas sueltas, simplemente desliza los dedos a lo largo del tallo arrancándolas con suavidad. Las hojitas pequeñas de los extremos también son aprovechables. Eso sí, evita tirar con demasiada fuerza para no dañar los tallos ni arrancar la planta de raíz.
Si necesitas una cantidad mayor, puedes cortar tallos enteros con tijeras afiladas, justo por encima de la inserción de las hojas inferiores. Este método resulta especialmente práctico cuando quieres secar grandes manojos de salvia.
Selecciona únicamente hojas sanas y de aspecto vigoroso. Descarta las que presenten color amarillo o marrón, o manchas de cualquier tipo. Aunque la mayoría de la gente usa solo las hojas, las flores también son comestibles y tienen un sabor delicado y suave.
Recuerda algo fundamental: nunca retires todas las hojas de la planta. La salvia necesita conservar algunas para poder seguir viviendo y desarrollándose.
Cómo conservar la salvia después de la cosecha
Es muy posible que tras una buena cosecha acabes con más hojas de las que puedes usar de inmediato. No hay problema, porque existen varias formas estupendas de conservarlas.
La opción más sencilla para el corto plazo es envolver las hojas frescas en un paño húmedo y guardarlas en el frigorífico: así se mantienen en buen estado hasta dos semanas.
Si quieres conservarlas durante más tiempo, la congelación es una excelente alternativa. El aroma se preserva hasta un año y resulta muy cómodo sacar hoja a hoja según se necesite.
Las hojas de salvia secas también tienen mucho uso en la cocina. Puedes secarlas al aire libre o en el horno a 60 °C, y luego emplearlas para preparar infusiones o aromatizar todo tipo de recetas.






