Cosechar y secar lavanda: ¡Así conserva la planta su aroma y propiedades medicinales!

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Cosechar y secar lavanda: qué variedades son las más adecuadas

Con su inconfundible fragancia y sus flores violetas, la lavanda es una de las plantas preferidas por los aficionados a la jardinería. Pero va mucho más allá de ser una simple planta ornamental y aromática. Tiene efectos calmantes sobre la piel y la mente, posee propiedades curativas y es uno de los ingredientes más versátiles que puedes tener en casa. Además, resulta enormemente atractiva para los polinizadores, algo siempre bienvenido en cualquier jardín sostenible.

Si quieres cosechar y secar lavanda para usos medicinales, culinarios o decorativos, necesitas saber exactamente cómo y cuándo hacerlo. A continuación encontrarás los métodos correctos, el momento óptimo y las distintas formas de aprovechar las flores de lavanda al máximo.

Antes de ponerse manos a la obra, conviene conocer las variedades más apropiadas según el uso que se les quiera dar. La lavanda común (Lavandula angustifolia), que también se encuentra entre las variedades resistentes al frío y se desarrolla bien tanto en el jardín como en el balcón, se emplea principalmente para aromatizar alimentos (carnes y postres) y como remedio natural contra la ansiedad, el insomnio y los problemas digestivos. Su aceite esencial es de una calidad excepcional y muy eficaz.

  • Nota: Algunas variedades cultivadas de lavanda común que producen flores blancas o rosadas se cultivan principalmente con fines ornamentales.

Otras variedades apropiadas para la obtención de aceite de lavanda son el espliego (Lavandula latifolia) y la lavanda de la Provenza (Lavandula hybrida). Las flores de la lavanda macho (Lavandula stoechas), que se cultiva con frecuencia en macetas, constituyen un remedio muy eficaz contra las polillas en el armario.

Este es también el momento ideal para aprender cómo y cuándo recolectar las flores de lavanda. Sigue esta guía para cosechar y secar lavanda correctamente, de modo que obtengas el mejor color y el aroma más intenso de las flores.

¿Cuándo hay que cosechar las flores de lavanda?

El momento adecuado para la cosecha de lavanda se sitúa normalmente entre mediados de julio y principios de agosto. Define tu momento de recolección en función del uso que vayas a darle.

  • Si quieres elaborar ramos de lavanda seca, recógela al inicio de la temporada, cuando se abren las primeras flores.
  • Para preparar infusiones de lavanda, recolecta las flores antes de que se abran por completo.
  • Si prefieres hacer un ramo fresco, corta los tallos cuando al menos la mitad de las flores estén abiertas. Una vez cortados, los capullos restantes seguirán floreciendo.
  • Para cosechar flores destinadas a la extracción de aceite esencial, espera a que la mayoría de las flores estén abiertas.
  • Si vas a usar la lavanda en la cocina, recógela justo antes de que se abran las flores y seca los capullos antes de utilizarlos. Las hojas no son recomendables para cocinar.

Consejos para la cosecha de lavanda: cómo hacerlo bien

La lavanda presenta su mejor aroma y mayor concentración de principios activos justo antes del período de floración estival. Esto significa que el momento óptimo para cosecharla es cuando las primeras flores se abren, mientras las demás permanecen cerradas. Ten en cuenta estos consejos sobre cuándo y cuánto cortar para estimular el crecimiento nuevo.

Cosecha la lavanda en un día soleado, una vez que el rocío de la mañana se haya evaporado. La planta no debe haber estado expuesta a la lluvia en las 24 horas previas a la recolección. Cosechar con la planta húmeda aumenta considerablemente el riesgo de que se pudra y de que aparezcan hongos en los tallos recién cortados. Por eso es fundamental esperar a que la planta esté completamente seca.

Utiliza herramientas limpias y bien afiladas. Es imprescindible recolectar esta planta medicinal con utensilios cortantes y desinfectados para que cicatrice rápidamente. Unas tijeras de jardín o unas tijeras grandes convencionales son perfectamente válidas.

Corta dos tercios de la altura de la planta. Para favorecer el rebrote, no cortes más de dos tercios de la altura total. Evita en todo momento adentrarte en la parte leñosa del tallo.

Recoge la lavanda en manojos. Colócate gomas elásticas en la muñeca para ir reuniendo más fácilmente cada puñado de tallos cortados. Agrupa unos 100 tallos por manojo y átalos con firmeza.

Protege la lavanda recogida de la luz solar directa. Deposita los tallos cortados en un lugar sombreado para preservar al máximo el color de las flores y el aceite aromático.

Secar lavanda: métodos disponibles (ventajas e inconvenientes)

Ahora que ya tienes lavanda fresca recién cosechada, hablemos de las tres formas principales de secarla. La elección depende completamente de tus preferencias y circunstancias. Repasamos también las ventajas e inconvenientes de cada método.

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Colgar los manojos boca abajo para secarlos

La manera más sencilla de secar lavanda fresca consiste en colgarla boca abajo. Reúne varios manojos, átales los tallos con hilo o una goma elástica y cuélgalos invertidos.

  • Nota: Si has cosechado mucha lavanda de una vez, es mejor hacer varios ramos pequeños en lugar de uno grande. Los manojos grandes y densos reciben menos ventilación, tardan más en secarse y son más propensos a desarrollar moho. Por el mismo motivo, no aprietes demasiado las ataduras: deben estar lo suficientemente firmes para que el manojo no se deshaga, pero sin comprimir excesivamente los tallos.

Cuelga los manojos en un lugar cálido y seco con buena circulación de aire. Tener un ventilador cerca resulta de gran ayuda. Un bonus adicional sería que el lugar fuera oscuro y sin luz solar directa, para que la lavanda conserve su característico color intenso.

El tiempo necesario para un secado completo puede variar entre varias semanas y más de un mes, dependiendo del clima. Para comprobar si la lavanda está seca, dobla uno de los tallos: si está completamente seco, se partirá en dos; si no, simplemente se doblará.

  • Nota: Este método funciona mejor en climas cálidos y secos, o en interiores con condiciones controladas donde la planta pueda secarse por completo.

Secar la lavanda en cestos ventilados

Este método es similar al anterior, con la diferencia de que no es necesario invertir los manojos. Algunos recolectores de plantas medicinales tradicionales simplemente colocan sus hierbas y flores frescas en cestos ventilados para que se sequen. Puedes secar los tallos enteros o solo los capullos de esta forma, según el uso que vayas a darle a la planta.

Este método también requiere condiciones cálidas y secas, además de tiempo. Distribuye los tallos de lavanda en el cesto de manera que circule bien el aire entre ellos.

Secar lavanda con un deshidratador

Otra opción para secar la lavanda es utilizar un deshidratador eléctrico. Este proceso es igual de sencillo, pero mucho más rápido que el secado pasivo a temperatura ambiente. No obstante, debes evitar que la lavanda se sobrecaliente para preservar el máximo contenido en aceites esenciales y mantener sus propiedades terapéuticas. Ajusta el deshidratador a la temperatura más baja posible, sin superar los 38 °C.

Para secar lavanda en el deshidratador, sigue estos pasos:

  1. Tras cosechar las flores frescas tal como se ha descrito anteriormente, recorta los tallos sobrantes y coloca las flores en las bandejas del deshidratador.
  2. Sécalas a temperatura baja, sin superar los 38 °C, para preservar las propiedades beneficiosas de la planta.
  3. El secado completo tarda entre 24 y 48 horas, dependiendo de la variedad de lavanda, el tamaño de las flores y el aparato utilizado. Para comprobar si están completamente secas, intenta romper un capullo grande: debe quebrarse con facilidad.

Una vez que los capullos estén secos, guárdalos en un recipiente hermético hasta que vayas a utilizarlos.

Cómo almacenar flores y tallos de lavanda seca

¡Ya has cosechado y secado la lavanda! Pero ¿cómo conservar las flores y los tallos secos? Una opción es dejar los capullos intactos en el tallo largo, algo ideal si vas a usar la lavanda con fines decorativos en ramos o arreglos de flores secas. La otra posibilidad es retirar las flores del tallo y guardarlas en un recipiente hermético para conservar al máximo su frescura, sabor y aroma. Guarda el recipiente en un lugar fresco, oscuro y seco.

Ideas y consejos de uso

¡Existen docenas de formas creativas de utilizar la lavanda seca! Se emplea ampliamente en aromaterapia, ya que el aceite de lavanda ha demostrado aliviar la ansiedad, el estrés, la depresión y el insomnio. Gracias a sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, antibacterianas, antifúngicas y analgésicas naturales, la lavanda seca es ideal para elaborar remedios caseros y productos de cuidado personal.

Su fragancia también es conocida por repeler insectos perjudiciales, lo que la convierte en un aliado natural en el hogar.

Y no hay que olvidar su uso culinario. Puedes añadirla a tu té o a una copa de cava, incorporarla a postres o usarla para condimentar platos de carne. Sea cual sea tu elección, la lavanda aportará un toque especial al sabor. Como ves, cosechar y secar lavanda es una tarea sencilla y muy gratificante. ¡Seguro que ya estás buscando las tijeras para salir al jardín!

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  • Soy Elena, mente inquieta y amante de la tecnología aplicada al día a día. Mi misión es filtrar el ruido de internet para traerte solo los consejos más efectivos y las curiosidades más impactantes. Si buscas cómo hackear tu productividad o descubrir algo sorprendente, estás en el lugar correcto.

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