Multiplicar lavanda: Cómo propagar la planta con esquejes en vaso de agua o maceta

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La lavanda mediterránea: una planta que puedes multiplicar fácilmente en casa

Sus delicadas flores y ese aroma herbal tan característico la convierten en la reina del jardín mediterráneo: la lavanda. Si esta planta te tiene conquistado, la buena noticia es que puedes obtener nuevos ejemplares tú mismo. Multiplicar la lavanda es más sencillo de lo que parece, y aquí te explicamos cómo hacerlo tanto a partir de semillas como mediante esquejes en un vaso de agua.

¿Cuál es el momento ideal para propagar la lavanda?

Agosto es el mes perfecto para multiplicar esta aromática planta mediante esquejes. Antes de empezar, asegúrate de tener a mano los siguientes materiales:

  • Una o varias plantas de lavanda (tanto en maceta como en el jardín sirven perfectamente)
  • Un cuchillo bien afilado y limpio
  • Unas tijeras de jardín limpias y afiladas
  • Vasos con agua (uno por cada esqueje)
  • Macetas de unos 10 cm de diámetro (una por esqueje)
  • Sustrato de germinación o tierra de jardín mezclada con compost sin turba
  • Bolsas transparentes de polietileno

Cómo multiplicar la lavanda con esquejes en un vaso de agua

Este método es especialmente visual y permite observar el desarrollo de las raíces en tiempo real. Sigue estos pasos con atención para obtener los mejores resultados.

  1. Selecciona brotes laterales jóvenes y corta fragmentos de entre 10 y 15 cm. La lavanda arraiga mejor a partir de madera del año en curso, así que elimina cualquier parte leñosa de los esquejes antes de continuar.
  2. Retira las hojas de la parte inferior del tallo para que los esquejes puedan sumergirse en el agua sin problemas. Este paso es fundamental: si las hojas quedan bajo el agua, se pudren y arruinan el esqueje.
  3. Opcionalmente, puedes estimular el enraizamiento de forma natural cortando ramas de sauce en trozos pequeños, colocándolas en un vaso con agua y dejándolas en remojo durante toda la noche. Al día siguiente, cuela el agua y sumerge en ella la base de los esquejes durante unos minutos.
  4. Cubre los esquejes con la bolsa transparente para mantener la humedad. Retírala cada día durante 20 o 30 minutos para ventilar y evitar que aparezca moho.
  5. Coloca los vasos en un lugar cálido y con luz indirecta, alejado del sol directo.
  6. Cambia el agua cada dos o tres días cuando empiece a ponerse turbia.

Una vez iniciado el proceso, la espera forma parte del resultado. No pierdas la paciencia y sigue estas indicaciones:

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  1. Deja los brotes en el agua hasta que desarrollen varias raíces de al menos 6 cm de longitud. Esto suele ocurrir entre las 2 y las 3 semanas.
  2. Durante la fase de enraizamiento, puedes ir añadiendo poco a poco fibra de coco al agua. Esto facilita la transición al sustrato sólido y reduce el estrés del trasplante al mínimo.
  3. Llena las macetas con sustrato de germinación o una mezcla de tierra de flores y compost sin turba. Riega abundantemente. Durante las semanas y meses siguientes, mantén la tierra siempre ligeramente húmeda, sin dejarla secar del todo.
  4. Planta los esquejes en sus macetas. Durante el invierno, lo mejor es que pasen la temporada fría en un jardín de invierno, en un invernadero con calefacción o en el alféizar de una ventana en casa. En este periodo crecerán con fuerza hacia arriba; recorta los tallos con regularidad hasta unos 15-20 cm para favorecer también el crecimiento en anchura.
  5. En primavera, las plantas ya estarán listas para trasplantarse definitivamente al jardín.

Multiplicación mediante esquejes directamente en sustrato

Si prefieres saltarte el paso del agua, también puedes introducir los esquejes directamente en tierra. El proceso es igualmente efectivo y muchos jardineros lo consideran incluso más sencillo.

  1. Repite el primer paso de la guía anterior: corta los esquejes de la forma indicada.
  2. Elimina las hojas de la parte baja del tallo para poder introducir el esqueje en el sustrato sin dificultad.
  3. De forma opcional, puedes acelerar el enraizamiento sumergiendo el extremo cortado del esqueje en hormonas de enraizamiento en polvo, disponibles en cualquier centro de jardinería.
  4. Rellena las macetas con sustrato de germinación o con una mezcla de tierra de flores y compost sin turba.
  5. Coloca cada esqueje en su maceta individual, cubre con la bolsa de plástico y sitúa las plantas en un lugar cálido y con luz indirecta.
  6. Retira la bolsa de plástico cada día durante 30 minutos para airear. Pasadas 3 o 4 semanas, puedes hacer un pequeño corte en una esquina de la bolsa para ir acostumbrando la planta al aire exterior.
  7. Cuando los esquejes comiencen a brotar de nuevo o los tallos existentes retomen el crecimiento, puedes retirar la bolsa por completo.
  8. Riega la planta con regularidad; durante la fase de crecimiento, el sustrato debe mantenerse siempre fresco y ligeramente húmedo.

Multiplicar lavanda a partir de semillas: cómo pregermiinarlas en casa

La propagación por semillas es algo más laboriosa que la de los esquejes, pero igualmente satisfactoria. Lo más práctico es pregermiinar las semillas en el alféizar de una ventana y trasplantar las plántulas al jardín o a macetas la primavera siguiente. Necesitarás:

  • Semillas adquiridas en un centro de jardinería
  • Bandeja de siembra
  • Sustrato de germinación

Sigue estas instrucciones paso a paso para obtener resultados óptimos:

  1. Llena la bandeja de siembra con sustrato de germinación.
  2. Distribuye las semillas sobre la tierra y cúbrelas con una capa fina de sustrato. La lavanda es una planta que necesita luz para germinar, así que no la entierres demasiado.
  3. Cubre la bandeja con una bolsa de plástico y ventila con regularidad para evitar la aparición de hongos.
  4. A diferencia de los esquejes, que requieren bastante agua para enraizar, las semillas prefieren un suelo ligeramente seco. No te excedas con el riego.
  5. El proceso de germinación puede extenderse desde varias semanas hasta meses enteros, así que la paciencia es imprescindible en esta etapa.
  6. Cuando las plántulas alcancen entre 6 y 7 cm de altura y hayan desarrollado al menos dos hojas verdaderas, ya podrás trasplantarlas al jardín o a sus macetas definitivas.

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  • Soy Elena, mente inquieta y amante de la tecnología aplicada al día a día. Mi misión es filtrar el ruido de internet para traerte solo los consejos más efectivos y las curiosidades más impactantes. Si buscas cómo hackear tu productividad o descubrir algo sorprendente, estás en el lugar correcto.

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