Cómo hacer una corona de lavanda sin aro: ¡el sencillo truco para que quede perfectamente redonda!

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Una forma de conseguir una corona de lavanda perfectamente redonda sin usar aro

Quien haya intentado alguna vez hacer una corona de lavanda a mano libre sabe bien lo que puede pasar: unas veces queda ovalada, otras los tallos se deslizan y el resultado final tiene una forma irregular. Los principiantes suelen preguntarse cómo consiguen los floristas esa redondez tan perfecta. La respuesta es un truco de lo más sencillo.

En lugar de recurrir a un aro de base o intentar darle forma completamente a mano, se utiliza un plato de maceta redondo con varios orificios de drenaje como molde. Este simple elemento mantiene las ramas de lavanda en su sitio mientras trabajas y garantiza casi por sí solo una silueta uniforme y circular.

Lo mejor de todo es que puedes dejar la corona tal cual, con su belleza natural, o decorarla después con un lazo, espigas de cereales u otros materiales naturales. Recién hecha luce exuberante y llena de color, y una vez seca sigue siendo una decoración elegante durante muchos meses, perfecta para la puerta de casa, el jardín, el balcón o la mesa de verano.

Materiales necesarios para hacer la corona de lavanda sin aro

Antes de ponerte manos a la obra, reúne todo lo que vas a necesitar. La lista es corta y los materiales son muy fáciles de conseguir.

  • Un plato de maceta redondo de plástico
  • Con varios orificios de drenaje en la base
  • Ramas frescas de lavanda
  • Alambre floral
  • Unos alicates o un cortaalambres

Importante: el plato de maceta debe tener varios orificios de drenaje distribuidos por la base, no únicamente uno central. Es precisamente por estas aperturas por donde pasará el alambre que sujetará la lavanda.

El diámetro del plato determina directamente el tamaño de la corona. Un plato pequeño dará lugar a una corona discreta para colgar en la pared, mientras que uno más grande resulta ideal para decorar una puerta de entrada.

Por qué el plato de maceta facilita tanto el trabajo

Cuando haces una corona a mano libre, tienes que mantener la forma con ambas manos al mismo tiempo que intentas que los tallos no se muevan y que el alambre quede bien tenso. Todo a la vez puede resultar bastante complicado.

El plato de maceta se encarga de gran parte de ese esfuerzo. Su forma circular marca de antemano cómo quedará la corona, y sus paredes mantienen las ramas agrupadas mientras las vas colocando capa a capa.

Así es mucho más fácil controlar la forma final, y hasta los principiantes consiguen un resultado uniforme y bien proporcionado.

Paso 1: preparar el alambre floral

Empieza cortando entre 8 y 10 trozos de alambre, cada uno de aproximadamente 20 centímetros de longitud.

Introduce un trozo de alambre por cada orificio de drenaje de la base del plato. Deja un extremo por debajo del plato y dóblalo ligeramente para que no vuelva a pasar por el agujero.

El otro extremo lo llevas hacia arriba y lo doblas con suavidad sobre el borde del plato. Asegúrate de que sea lo suficientemente largo como para poder retorcerlo después con el extremo inferior.

Paso 2: colocar la lavanda a lo largo de la pared interior del plato

Ahora ve colocando las ramas de lavanda a lo largo de la pared interior del plato, avanzando en círculo y orientando todos los tallos en la misma dirección.

Los tallos deben solaparse ligeramente entre sí para que no queden huecos visibles y la corona tenga un aspecto denso y frondoso.

Distribuye las flores de la manera más uniforme posible. Si alguna zona queda más fina, añade simplemente unas ramas más en ese punto.

De vez en cuando, presiona suavemente la lavanda contra la pared del plato. Así mantienes la forma circular y puedes comprobar mejor si la corona tiene un grosor similar en todos los lados.

Paso 3: retorcer los extremos del alambre

Una vez que la lavanda esté colocada en todo el contorno, busca con los dedos el extremo inferior del alambre desde el interior de la apertura central de la corona.

Lleva el extremo superior, el que habías doblado sobre el borde del plato, hacia abajo y retuerce ambos extremos con firmeza entre sí.

Ve trabajando así punto por punto, de un alambre al siguiente. Aprieta con suficiente fuerza para que las ramas queden bien sujetas, pero sin pasarte, para no aplastar los tallos.

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Corta los extremos sobrantes con los alicates o el cortaalambres y dobla con cuidado hacia dentro los extremos que puedan quedar afilados, para que no molesten después.

Paso 4: sacar la corona del plato de maceta

Antes de nada, comprueba que todos los puntos de alambre estén bien firmes. Después, saca la corona de lavanda del plato con mucho cuidado.

Hazlo poco a poco, separando la corona del borde de manera gradual. Los tallos frescos de lavanda son bastante flexibles, pero pueden romperse si tiras de ellos con demasiada fuerza.

Una vez fuera, puedes ajustar ligeramente la forma con las manos. Algunos tallos se pueden mover o recortar con delicadeza si es necesario.

Ideas para decorar tu corona de lavanda

La corona ya resulta preciosa tal como queda, sin añadir nada más. Su aspecto natural y ligeramente silvestre encaja a la perfección con el verano, el jardín y la decoración rústica de estilo campestre.

Aun así, puedes personalizarla a tu gusto con diferentes complementos.

Con espigas de cereales

Unas espigas de trigo o cebada aportan un bonito contraste dorado. El efecto es especialmente atractivo si las colocas solo en uno de los lados de la corona.

Con un pequeño cartel de madera

Un letrero con la palabra «Bienvenidos» convierte la corona de lavanda en una decoración perfecta para la puerta de entrada o la valla del jardín.

Con cinta de encaje o cordel natural

Para un look rústico con toque vintage, puedes adornar la corona con una cinta de encaje estrecha, cordel de yute o pequeños retales de tela.

En este caso, menos es más. La lavanda debe seguir siendo la protagonista indiscutible.

La corona luce igual de bien recién hecha y una vez seca

Nada más terminarla, la lavanda tiene un aspecto especialmente voluminoso y un intenso color violeta. A medida que se va secando, los tallos se vuelven más delgados y las flores adquieren un tono más apagado y suave.

Esto es completamente normal y forma parte del encanto propio de una corona de lavanda seca.

Para conservar el color durante el mayor tiempo posible, evita colgar la corona en un lugar expuesto directamente al sol. Un sitio seco y protegido, bajo un porche o en un interior, es la opción ideal.

¿Dónde puedes poner la corona de lavanda?

La corona terminada es más versátil de lo que parece a primera vista. Queda perfecta en muchos rincones del hogar y el jardín:

  • En la puerta de entrada,
  • en una pared del jardín o del balcón,
  • en una valla de madera,
  • bajo una pérgola,
  • sobre una cómoda,
  • o colocada de forma plana como centro de mesa.

Como decoración de mesa, puedes poner en el centro de la corona un farolillo, un jarrón o una vela grande. Si usas velas, asegúrate siempre de mantener suficiente distancia respecto a la lavanda seca, que es inflamable.

Una corona de lavanda perfectamente redonda no requiere hacerla a mano libre. Con un simple plato de maceta, la forma se consigue de manera mucho más sencilla y controlada.

El plato mantiene las ramas en su lugar, el alambre floral aporta la estabilidad necesaria y, al final, la corona se extrae fácilmente del molde.

Puedes dejarla en su estado natural o decorarla a tu estilo. Recién hecha es exuberante y veraniega; una vez seca, sigue siendo una decoración duradera y elegante para la puerta, la pared o la mesa.

Author

  • Soy Elena, mente inquieta y amante de la tecnología aplicada al día a día. Mi misión es filtrar el ruido de internet para traerte solo los consejos más efectivos y las curiosidades más impactantes. Si buscas cómo hackear tu productividad o descubrir algo sorprendente, estás en el lugar correcto.

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