El postre veraniego más fácil de preparar
El clafoutis es, sin duda, el postre estival más infalible que existe: una masa líquida vertida sobre ciruelas amarillas partidas por la mitad que, en el horno, se transforma en algo a medio camino entre el pudín y el soufflé. La versión clásica con leche entera a 180 grados es la más fiable. Si tienes invitados, sustituye 100 ml de leche por nata líquida.
En resumen
- Receta base: 500 g de ciruelas amarillas, 4 huevos, 300 ml de leche, 100 g de harina, 80 g de azúcar, una pizca de sal.
- Tiempo de cocción: 35-40 minutos a 180 °C con calor arriba y abajo, en un molde poco profundo (capa de masa de 2-3 cm).
- El gesto más importante: mezclar la masa brevemente con las varillas, nunca con batidora eléctrica.
- Para invitados: reemplaza 100 ml de leche por nata, eso suaviza la acidez natural de la fruta.
Por qué las ciruelas amarillas funcionan mejor que las cerezas
El clafoutis nació en el Lemosín, en el centro de Francia, y la receta original se elabora con cerezas enteras con hueso. El motivo es sencillo: la fruta deshuesada suelta demasiado jugo y deja la masa aguada. Las ciruelas amarillas resuelven ese problema de forma elegante.
El hueso de esta fruta se separa con facilidad al partirla por la mitad, prácticamente solo. Además, su pulpa es firme y poco jugosa, lo que le permite mantener la forma durante la cocción. A todo eso hay que sumar su sabor: aportan una acidez delicada que equilibra perfectamente la dulzura cremosa de la masa, algo que las cerezas no siempre logran. Cerca del 90 % de las ciruelas amarillas comercializadas en Alemania proceden del cultivo nacional, especialmente de las regiones de Baden-Wurtemberg y Renania-Palatinado.
La receta base: ingredientes y elaboración
Para un molde poco profundo de unos 26 cm (6 raciones):
- 500 g de ciruelas amarillas, partidas por la mitad y sin hueso
- 4 huevos (tamaño M)
- 300 ml de leche entera
- 100 g de harina (harina floja de repostería)
- 80 g de azúcar
- 1 vaina de vainilla, con las semillas raspadas
- 1 pizca de sal
- Mantequilla para el molde, más 1 cucharada de azúcar para espolvorear
Parte las ciruelas, retira el hueso y déjalas escurrir unos minutos sobre papel de cocina. No te saltes este paso: el jugo que sueltan es la principal razón por la que el centro del clafoutis queda líquido tras el horneado.
Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo (160 °C si usas aire). Unta el molde con mantequilla y espolvoréalo con la cucharada de azúcar. Así se forma en los bordes una costra ligeramente caramelizada que es una de las mejores partes del postre.
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Para la masa, bate los huevos con la leche, el azúcar, las semillas de vainilla y la sal en un cuenco, usando solo las varillas manuales. Tamiza la harina encima y remueve hasta que la mezcla quede homogénea, sin pasarte. Nada de batidora eléctrica ni robot de cocina. Incorporar demasiado aire a la masa produce una textura gomosa en lugar de la consistencia cremosa y suave que caracteriza a este postre.
Coloca las ciruelas con el lado cortado hacia arriba en el molde y vierte la masa por encima. Las frutas deben asomar por encima de la masa. Hornea entre 35 y 40 minutos, hasta que la superficie esté dorada y un palillo insertado en el centro salga limpio.
Consejos de experto
- Si las ciruelas están muy maduras y jugosas, mezcla una cucharadita de maicena con la harina.
- Usa vaina de vainilla en lugar de extracto: complementa mucho mejor el toque almendrado de la fruta.
- Versión para invitados: usa 200 ml de leche y 100 ml de nata líquida, el resto igual.
Cómo servirlo y los errores más habituales
Tras sacarlo del horno, déjalo reposar al menos diez minutos antes de cortarlo, o la masa se escurrirá. Que el clafoutis se desinfle un poco al enfriarse es completamente normal y no indica ningún fallo. Sírvelo templado con azúcar glas y una bola de helado de vainilla. Al día siguiente, frío de la nevera, resulta sorprendentemente bueno incluso como desayuno.
Hay cuatro errores que cometen casi siempre los principiantes. Primero: mezclar la masa con batidora, lo que da una textura gomosa. Segundo: no secar las ciruelas, con lo que el centro queda crudo. Tercero: usar un molde demasiado profundo, haciendo que los bordes se cocinen antes que el interior. Cuarto: hornear a más de 200 °C, lo que endurece los bordes.
Valor nutricional y variaciones según la temporada
Si quieres conocer los datos nutricionales: las ciruelas amarillas aportan aproximadamente 63 kcal por cada 100 g y unos 230 mg de potasio, lo que equivale a casi el cinco por ciento de la cantidad diaria recomendada. Con 4,3 g de fructosa por 100 g, se sitúan entre las frutas de hueso con mayor contenido en este azúcar, así que quienes tengan intolerancia a la fructosa deben consumirlas con moderación.
Por cierto, la misma receta base funciona perfectamente con ciruelas moradas en agosto o con albaricoques en junio. La masa no cambia en absoluto; solo la fruta varía con cada estación.






