Si alguna vez has disfrutado de una merienda en un hotel-fazenda brasileño, es probable que te hayas topado con un ritual: una mesa abundante, café recién hecho y un pastel que desaparece misteriosamente del plato. En muchos de estos refugios rurales, la estrella indiscutible es el pastel mané pelado ultracremoso de mandioca (aipim). Esta receta tradicional, que combina mandioca rallada, queso y coco, ofrece una textura casi de pudín y un sabor sutilmente salado que te hará pedir más antes de que te des cuenta.
Su éxito no es casualidad. Se prepara con ingredientes comunes, es increíblemente sencillo de elaborar y, lo más importante, entrega exactamente lo que los brasileños aman: cremosidad, sustento y un toque de nostalgia.
¿Por qué el mané pelado es el rey de las meriendas rurales?
A diferencia de los pasteles esponjosos y aireados, el mané pelado tiene una masa más fluida que se hornea lentamente. Este proceso crea capas naturales: una base más firme, un centro maravillosamente cremoso y una cobertura dorada y deliciosa. Es el tipo de receta que funciona a la perfección en grandes recipientes para hornear, ideal para compartir con generosidad.
Además, la mandioca (aipim) no solo aporta saciedad sin sentirse pesada, sino que el queso rallado equilibra el dulzor con un toque salado irresistible. Es como un abrazo en forma de postre.
El truco clave: la cremosidad inesperada
El secreto detrás de la textura ultracremosa del pastel mané pelado de mandioca reside en dos cuidados sorprendentemente sencillos:
- Rallar la mandioca gruesa y exprimir el exceso de líquido: Esto preserva los trozos de mandioca, coco y queso, que luego se «cocinan» dentro de la masa en el horno, creando esa cremosidad característica que tanto nos gusta. Ignorar este paso es el error más común.
Es importante saber: este pastel no lleva levadura. Su estructura única proviene de la propia mandioca y los huevos, lo que explica su textura densa y envolvente, tan distinta a la de un pastel convencional.
Receta del auténtico bolo mané pelado
Si te sientes inspirado a recrear esta maravilla en casa, aquí tienes lo que necesitas:
Ingredientes:
- 500 g de mandioca (aipim) cruda, pelada y rallada gruesa
- 1/2 taza (de té) de queso meia-cura rallado grueso
- 1/2 taza (de té) de coco seco rallado en hojuelas
- 4 huevos grandes
- 2 tazas (de té) de azúcar
- 50 g de mantequilla derretida
- 3/4 de taza (de té) de leche de coco
- 1/2 taza (de té) de leche
- 1 pizca de sal
Cómo preparar:
- Precalienta el horno a 180°C y engrasa un molde mediano.
- Ralla la mandioca, déjala en remojo brevemente y escúrrela muy bien para retirar el exceso de líquido. ¡No la exprimas hasta que esté seca!
- En un bol, mezcla los huevos, el azúcar, la mantequilla derretida y la sal hasta obtener una crema ligeramente fluida.
- Incorpora la mandioca rallada, el coco, el queso, la leche y la leche de coco. Mezcla suavemente, sin batir en exceso.
- Vierte la masa en el molde preparado y hornea durante aproximadamente 1 hora, o hasta que la superficie esté bien dorada.
- El secreto final: deja que el pastel se enfríe ligeramente antes de cortarlo. La verdadera magia de su cremosidad se revela con el reposo.
En muchas regiones del sureste y centro-oeste de Brasil encontrarás variaciones de esta receta con nombres distintos, pero la esencia es la misma. En los hoteles-fazenda, es común servirlo tibio, acompañado de un buen café de filtro o un trozo de queso fresco. Es un pedacito de tradición que te transporta directo al campo.
¿Te animas a probar esta delicia? ¿Hay algún secreto de familia para tu pastel de mandioca que debamos conocer?



