9 motivos médicos por los que siempre tienes frío

9 motivos médicos por los que siempre tienes frío

¿Sientes que tus manos y pies están perpetuamente helados, incluso cuando el sol brilla afuera y todos a tu alrededor van en manga corta? No estás solo. Esa sensación de frío constante puede ser más que una simple molestia; a menudo, es una señal de que algo no va del todo bien en tu cuerpo. Ignorarlo podría significar pasar por alto problemas de salud que requieren atención.

Descubre las razones subyacentes, explicadas por expertos, que podrían estar haciendo que tu termostato interno esté siempre en modo «invierno». Aquí te desvelamos qué está pasando y por qué necesitas prestarle atención ahora mismo.

¿Por qué algunas personas sienten más frío que otras?

1. Eres naturalmente más friolento

Sí, algunas personas simplemente nacen sintiendo más frío. La Dra. Aarti Agarwal explica que, en ausencia de condiciones médicas, hay individuos cuya sensibilidad al frío es mayor. Esto puede deberse a una menor masa muscular. Como los músculos generan calor, una menor cantidad significa que el cuerpo tiende a conservar energía, desviando la sangre de las extremidades.

Por eso, mujeres y personas mayores suelen ser más propensas a sentir frío.

2. La falta de sueño altera tu reloj biológico

¿Duermes lo suficiente? La privación de sueño puede impactar directamente tu temperatura corporal. Tu ritmo circadiano, o reloj biológico, regula cuándo debes sentir sueño y cuándo estar alerta. Cuando no duermes cuando tu cuerpo «cree» que debería, libera melatonina y baja tu temperatura interna. ¿Resultado? Sientes más frío de lo normal.

La circulación y tu temperatura: una conexión vital

3. Mala circulación sanguínea

Tu sistema circulatorio es el encargado de llevar sangre oxigenada a todo tu cuerpo. Si tienes mala circulación, esa sangre no fluye eficientemente. Los vasos sanguíneos pueden contraerse, restringiendo el paso de sangre, especialmente a las manos y los pies. Estas zonas, al recibir menos flujo sanguíneo, se vuelven frías.

Factores como el tabaquismo y la obesidad pueden empeorar la circulación.

4. Pérdida de peso acelerada

Perder peso muy rápido puede hacerte sentir más frío por dos motivos. Primero, la grasa subcutánea actúa como aislante natural. Segundo, al reducir drásticamente las calorías, tu metabolismo se ralentiza para conservar energía, lo que también reduce la producción de calor corporal.

Deficiencias y desequilibrios: señales ocultas

5. Deficiencia de vitamina B12

Esta vitamina es crucial para muchas funciones corporales. Sus carencias pueden manifestarse con fatiga, debilidad, problemas digestivos e incluso anemia. Un síntoma frecuente, además de la anemia megaloblástica, es la sensación de frío, hormigueo o entumecimiento, especialmente en extremidades.

6. Hipotiroidismo: tu tiroides lenta

Si tu glándula tiroides está hipoactiva (hipotiroidismo), afecta la forma en que tu cuerpo utiliza la energía. Una de las señales más comunes de esta condición es una notable intolerancia al frío. Tu «motor» interno simplemente no genera suficiente calor.

7. Anemia: menos oxígeno, más frío

La anemia se caracteriza por una escasez de glóbulos rojos sanos, esenciales para transportar oxígeno. Más allá de la fatiga o la falta de aire, la anemia puede manifestarse como manos y pies fríos. Tu cuerpo está luchando por distribuir el oxígeno de manera efectiva.

8. Problemas en tus vasos sanguíneos

Diversas enfermedades vasculares, como la enfermedad arterial periférica (EAP), pueden causar intolerancia al frío. La EAP ocurre cuando las arterias se estrechan o bloquean, impidiendo el flujo sanguíneo adecuado hacia los órganos, a menudo debido a la acumulación de placa (aterosclerosis).

9. Diabetes: un posible afectado circulatorio

Los niveles elevados de glucosa en sangre en la diabetes pueden afectar los nervios y los vasos sanguíneos. Una sensación de frío, entumecimiento u hormigueo, particularmente en pies y manos, puede ser una señal de que la enfermedad está impactando tu circulación y sistema nervioso periférico.

Sentir frío constantemente no debería ser algo normal. Si experimentas esto y no encuentras una explicación obvia, es hora de consultar con un profesional de la salud. Prestar atención a estas señales podría ser el primer paso para mejorar tu bienestar general y mantener tu cuerpo a una temperatura confortable.

¿Alguna vez te has sentido identificado con alguna de estas razones? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios!

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