Si eres de los que no pueden empezar el día sin su dosis de café, tenemos noticias que te alegrarán. Un reciente estudio científico ha arrojado luz sobre los sorprendentes beneficios de esta popular bebida, y parece que va más allá de simplemente despertarte. En un mundo donde la salud cerebral es cada vez más una prioridad, descubrir que un hábito tan arraigado puede ser benefactor, es un giro inesperado.
El café, tu aliado secreto contra el deterioro cognitivo
Los científicos han estado investigando la relación entre el consumo de café y la salud cerebral durante años, y las nuevas evidencias son prometedoras. Un estudio publicado en la prestigiosa revista JAMA, y recogido por Science Alert, sugiere que beber café de forma moderada puede estar asociado con una disminución significativa en el riesgo de demencia y de declive cognitivo.
Los números que te harán querer otra taza
Imagina seguir un estudio durante 43 años. Eso es exactamente lo que hicieron los investigadores, analizando datos de casi 132 mil participantes. Los resultados son contundentes:
- Aquellos que consumían café regularmente mostraron un 18% menos de riesgo de desarrollar demencia en comparación con los que bebían muy poco o nada.
- Incluso entre otros participantes, quienes consumían café o té con cafeína obtuvieron mejores resultados en pruebas cognitivas.
La cafeína es la protagonista
Lo más interesante de esta investigación es que no se encontró una conexión similar con el café descafeinado. Esto apunta directamente a la cafeína como el componente clave detrás de estos efectos protectores. Es como si la cafeína actuara como un pequeño guardián para tu cerebro.
Moderar es la clave: La dosis perfecta
Por supuesto, esto no significa que debas excederte. Los investigadores subrayan que la moderación es fundamental. La cantidad ideal se traduciría en unas dos o tres tazas de café al día. Más allá de eso, los beneficios no se incrementan y es importante recordar que el café no es una solución mágica.
Un toque en el gran rompecabezas
Como señala el nutricionista Daniel Wang, nuestro cerebro es complejo, y proteger su función a medida que envejecemos requiere un enfoque multifacético. «El consumo de café o té podría ser solo una pieza del rompecabezas», explica. Y nosotros añadimos: ¡una deliciosa pieza!
¿Por qué esto importa en tu día a día?
Piensa en tu rutina. En España, el café es mucho más que una bebida; es un ritual social, un momento de pausa en un día ajetreado, un acompañamiento para el desayuno o la tertulia. Saber que este hábito, practicado con sensatez, puede tener un impacto positivo tan directo en tu salud cerebral, te da una razón más para disfrutarlo.
Los datos de este estudio, que incluyó a 86.606 mujeres y 45.21 hombres, se recopilaron desde la década de 1980. Los participantes informaron sobre cambios en su memoria y atención, permitiendo a los científicos trazar estas conexiones. Curiosamente, no se observaron efectos negativos por un mayor consumo, solo una estabilización de los beneficios.
Otros estudios respaldan la evidencia
Esta no es la primera vez que el café se asocia con beneficios neurológicos. Investigaciones previas, como un análisis de la UK Biobank con más de 20 mil personas, ya habían revelado que los bebedores de café tenían significativamente menos riesgo de desarrollar enfermedades como el Alzheimer (un 34% menos) y el Parkinson (un 37% menos).
El consejo práctico para tu taza de hoy
Aquí va nuestro pequeño truco: Si buscas maximizar los beneficios y reducir la posible ansiedad que a veces acompaña a la cafeína, considera prepararlo de forma que no sea excesivamente concentrado. Un café filtrado o un americano, en lugar de un espresso muy cargado, podría ser tu mejor opción para disfrutar de ese empuje cognitivo sin sobresaltos.
Así que la próxima vez que prepares tu café de la mañana, o disfrutes de uno por la tarde, recuerda que estás haciendo algo bueno por tu cerebro. Es un pequeño placer con grandes recompensas.



