¿Con qué frecuencia riegas tus plantas? Si te limitas a echarles agua sin pensar, podrías estar cometiendo uno de estos cinco errores garrafales que están saboteando su salud. He visto muchas plantas languidecer por culpa de malos hábitos de riego, y créeme, ¡es más fácil de solucionar de lo que imaginas! Presta atención, porque un pequeño cambio puede significar la diferencia entre una planta exuberante y una que lucha por sobrevivir.
El exceso de agua: el asesino silencioso
Pensamos que más agua es mejor, ¿verdad? Pues a menudo, es todo lo contrario. Muchas personas riegan sus plantas sin siquiera comprobar si la tierra está húmeda o seca. Esto lleva a un problema muy grave: el apelmazamiento y pudrición de las raíces, especialmente en nuestras ciudades donde la humedad ambiental a veces nos engaña.
Riego superficial: una falsa sensación de seguridad
Regar un poquito cada día puede parecer un buen método, pero en realidad, no permite que las raíces profundicen y se fortalezcan. Las plantas de interior, al igual que nosotros cuando necesitamos agua, requieren una hidratación profunda. Espera a que los primeros 3 a 6 cm de tierra estén secos antes de aplicar agua hasta que empiece a salir por el orificio de drenaje. Y luego, ¡vacía el plato!
Ignorar el tipo de suelo: un error de cálculo
No todos los suelos son iguales, y este es un factor crucial. Un suelo más grueso y arenoso se secará mucho más rápido que uno denso como la fibra de coco. Si no tienes esto en cuenta, podrías estar regando en exceso un suelo que retiene mucha agua, o muy poco uno que drena rápido.
Falta de drenaje: el camino directo al desastre
Este es un error que veo constantemente. Usar macetas bonitas pero sin agujeros de drenaje es como intentar beber con la boca cubierta. El agua se acumula en el fondo, ahogando las raíces. Prefiere siempre vasos con buen drenaje, tu planta te lo agradecerá en salud y vitalidad.
Intentar compensar los descuidos: un remedio peor que la enfermedad
Saltarte riegos durante semanas y luego intentar «recuperar» echando una cantidad ingente de agua es el cóctel perfecto para matar una planta. Es mucho mejor ser constante y evitar estos altibajos extremos en la humedad del sustrato.
Cambiar estos pequeños hábitos marcará una gran diferencia. ¿Cuál de estos errores has identificado en tu rutina?



