El verano llega con su calor implacable, y con él, la temida subida de la factura de la luz. Ventiladores, aires acondicionados y neveras trabajan a marchas forzadas. Muchos nos encontramos revisando nuestros hábitos, buscando pequeños trucos para aliviar el bolsillo. Y ahí surge una pregunta recurrente: ¿hay una hora mágica para lavar la ropa y que la factura de la luz no se dispare? La respuesta, como suele pasar, no es un simple «sí» o «no», sino que depende de varios factores que a menudo pasamos por alto.
¿Lavar la ropa de noche realmente ahorra energía?
La respuesta corta es: depende de tu tarifa eléctrica. Si en tu hogar se aplica la llamada «tarifa blanca», una modalidad donde el coste del kilovatio-hora (kWh) varía según la hora del día, entonces sí, lavar la ropa fuera de las horas punta puede suponer un ahorro. En
La Comisión Nacional de Energía (o el organismo regulador equivalente en tu país) establece diferentes períodos de coste para la tarifa blanca:
- Punta (el más caro): Coincide con el pico de demanda.
- Intermedio: Un coste moderado entre los otros dos.
- Fuera de punta (el más barato): Normalmente bien entrada la noche o a primera hora de la madrugada.
Si utilizas la lavadora durante este período barato, es decir, después de las 21:00 o de madrugada, es muy probable que notes un descenso en tu factura. Yo mismo lo he comprobado; poner la lavadora mientras duermo me ha ayudado a mantener a raya los gastos.
¿Por qué el verano intensifica el consumo?
El verano pone a prueba nuestro sistema eléctrico. La demanda se dispara por el uso masivo de aparatos de refrigeración. De hecho, la ANEEL (o el organismo regulador de tu país) señala que los picos de consumo suelen ocurrir en los días más calurosos, especialmente a primera hora de la noche. Esto significa que si coincides lavando la ropa precisamente en ese momento, podrías estar pagando la tarifa más alta, incluso sin tener tarifa blanca, si la demanda general satura la red.
¿La lavadora es una gran consumidora de energía?
Sorprendentemente, la lavadora no es el electrodoméstico que más energía consume en una casa. Generalmente, ese título recae sobre la ducha eléctrica o el aire acondicionado. El consumo de la lavadora puede variar significativamente según algunos factores clave:
- Potencia del equipo: Modelos más modernos y eficientes consumen menos.
- Tiempo de uso: Ciclos más largos implican mayor consumo.
- Uso de agua caliente: Calentar el agua dentro de la máquina es un gran consumidor de energía.
- Eficiencia energética: Busca modelos con etiqueta de eficiencia energética ‘A’ o superior, que indican un menor consumo.
He notado que muchas personas olvidan que el calentamiento del agua es uno de los mayores gastos energéticos dentro de la lavadora.
Entonces, ¿cuál es el horario ideal en verano?
Si tu tarifa es la convencional (un precio fijo durante todo el día), el horario de lavado no afectará directamente el coste de la energía. Sin embargo, hacerlo en momentos de menor demanda general podría tener otros beneficios:
- Menos sobrecarga en la red eléctrica: Ayudas a la red a funcionar de manera más estable.
- Menos competencia con otros electrodomésticos: Evitas que aire acondicionado y lavadora coincidan en el momento de máxima demanda.
- Mejor aprovechamiento del clima para secar: El aire seco del verano permite que la ropa se seque más rápido al natural.
Para aquellos con tarifa blanca, el mejor momento suele ser después de las 21:00 o antes de las 17:00. Sin embargo, ten en cuenta que los horarios exactos de «punta» y «fuera de punta» pueden variar un poco según tu región o el estado, así que siempre es bueno revisar la normativa local o la información de tu compañía eléctrica. Yo suelo poner una alarma para recordar cuándo empieza el horario más barato.
¿El calor del verano interfiere en el lavado?
Los días de mucho calor sí pueden influir en el proceso de lavado y secado:
- Agua más templada: El agua que ingresa al sistema ya puede tener una temperatura más elevada, reduciendo la necesidad de la máquina de calentarla.
- Secado más rápido: La ropa colgada al sol y al aire en verano se seca en un abrir y cerrar de ojos.
- Riesgo de bacterias: En condiciones de calor y humedad, si la ropa permanece húmeda en el cesto durante mucho tiempo, puede proliferar moho y generar olores desagradables.
Estudios sobre la proliferación bacteriana en tejidos húmedos confirman que los ambientes cálidos y cerrados son el caldo de cultivo perfecto para olores persistentes.
Consejos prácticos para ahorrar energía al lavar ropa
Más allá del horario, hay hábitos que marcarán la diferencia en tu consumo de energía:
- Carga completa: Espera a tener suficiente ropa para llenar la lavadora. Lavar cargas pequeñas varias veces consume más energía y agua.
- Evita ciclos largos: Si la ropa no está excesivamente sucia, opta por programas más cortos y económicos.
- Usa agua fría: La mayoría de las veces, lavar con agua fría es perfectamente efectivo y ahorra la energía que se usaría para calentar el agua.
- Limpia el filtro: Un filtro limpio asegura que la máquina funcione de manera más eficiente.
- No repitas lavados innecesarios: Revisa la ropa antes de meterla a lavar.
Ahorrar energía no tiene por qué ser complicado. Al final, se trata de hacer pequeños ajustes inteligentes. ¿Ya aplicas alguno de estos consejos? ¿Tienes algún otro truco bajo la manga para ahorrar luz en verano?



