¿Cansado de las pizzas comunes? Si sueñas con esa porción gigante y sabrosa que solo parece existir en las películas, prepárate. La pizza neoyorquina, con su tamaño imponente y sabores audaces, es la respuesta a tus antojos. No te conformes con menos; esta receta te acerca directamente a las calles de Manhattan, prometiendo una experiencia culinaria que dejará a todos pidiendo más.
El secreto de la pizza de Nueva York: más allá de una simple receta
Las pizzas americanas, adaptaciones audaces de las clásicas italianas, han conquistado el mundo. Su secreto reside en la escala: trozos que alimentan familias enteras y combinaciones de sabores que desafían lo convencional. Hoy te traigo una joya, directamente de Joana Barrios y 24Kitchen, para recrear esa icónica pizza neoyorquina en tu propia cocina. Prepárate para una aventura gastronómica que huele a hogar y sabe a gloria.
Ingredientes para conquistar tu cocina
- 25 gramos de levadura de panadero seca
- 1 cucharada de azúcar
- 300 ml de agua tibia
- 500 gramos de harina de trigo (tipo 00 o para pan)
- 1 ½ cucharadita de sal
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Para un salsa digna de Manhattan
- Aceite de oliva para sofreír
- 2 dientes de ajo picados
- 400 gramos de tomate pelado triturado
- 1 cucharadita de orégano seco
El toque final neoyorquino
- 200 gramos de queso mozzarella rallado
- Salame picante al gusto
- Coliflor laminada encurtida en vinagre de sidra (o tu topping favorito)
- 50 gramos de parmesano rallado
- Pimienta negra
- Aceite de oliva
Paso a paso: la magia ocurre en tu sartén
Creando la masa perfecta
Todo comienza con la masa. En un bol grande, mezcla la levadura con el azúcar y el agua tibia. Deja reposar unos 10 minutos hasta que veas que burbujea; esa es la señal de que la levadura está viva y lista. En una batidora con gancho (o a mano, ¡si te sientes aventurero!), combina la harina y la mezcla de levadura hasta obtener una masa homogénea. Enharina tu superficie de trabajo y tus manos, forma una bola de masa, cúbrela y deja que repose otros 30 minutos. Verás cómo crece, ¡llena de potencial!
Ahora, la parte que la diferencia: la sartén. Unta generosamente una sartén de hierro fundido con aceite de oliva. Transfiere la masa (la mitad o toda, según el tamaño de tu sartén) y presiónala suavemente para que cubra el fondo y los laterales. Deja que la masa repose en la sartén otros 15 minutos. Este paso es clave para conseguir esa base ligeramente crujiente y aireada que tanto amamos.
Elaboración de la salsa que abraza tus sentidos
Mientras la masa reposa, prepara la salsa. Calienta un poco de aceite de oliva en una olla y sofríe el ajo picado hasta que esté ligeramente dorado. Añade el tomate pelado triturado, sazona con orégano y deja cocinar a fuego lento durante 10 minutos. El aroma que llenará tu cocina será inconfundible. Reserva esta maravilla.
Montaje y horneado: ¡la recta final!
Precalienta tu horno a 230°C. Con la masa ya reposada en la sartén, extiende la salsa de tomate, dejando un borde libre para la corteza. Cubre generosamente con mozzarella rallada, el salame picante y tu coliflor encurtida o los toppings que más te gusten. Finaliza con parmesano rallado, un toque de pimienta negra y un hilo de aceite de oliva.
Lleva la sartén al horno y hornea durante 12 a 15 minutos. ¿El resultado? Una masa dorada y burbujeante, un queso fundido irresistible. Retira del horno y déjala reposar 5 minutos antes de cortarla. La paciencia será recompensada, te lo aseguro.
¿El truco infalible para que tu pizza destaque?
Muchas veces, la clave está en los detalles. En mi experiencia, la coliflor encurtida le da un toque ácido y crujiente que contrasta maravillosamente con la riqueza del queso y el salame. Si no la encuentras, prueba con unos jalapeños encurtidos o incluso aceitunas negras laminadas. ¡La experimentación es parte de la diversión!
Ahora que tienes esta receta icónica, ¿cuál es tu topping secreto para una noche de pizza perfecta?



