¿Sientes que tu rostro pierde vitalidad y ese toque de sol que tanto te gusta, especialmente cuando el clima se pone frío y pálido? El rubor es tu arma secreta para devolverle la vida a tu piel, pero ¡ojo! No es tan simple como aplicarlo sin más. He notado que muchas veces el resultado no es el que esperamos, creando un efecto poco natural en lugar de ese anhelado «glow up». Si te pasa, no te preocupes, porque los profesionales comparten los fallos típicos que podrías estar cometiendo sin darte cuenta.
El error del tono incorrecto: ¿Estás eligiendo el color adecuado?
La maquilladora Sahar Rohani señala que el mayor error es usar un tono que no va con tu piel. Un rubor bien elegido resalta tus ojos, tu piel e incluso tu cabello, haciendo que brillen con más intensidad. Si tu piel es muy clara, un rosa pálido o un melocotón suave pueden ser ideales. Para tonos medios, los rosas más profundos o los corales funcionan de maravilla. Y si tienes una piel más oscura, apuesta por los tonos terracota, ciruela o melocotón vibrante. ¿Te has fijado si tu rubor te da un aspecto saludable o te hace parecer enferma? Esa es la clave.
¿Qué puedes hacer?
- Observa tu piel a la luz natural antes de elegir un tono.
- Si dudass, pide una muestra y pruébala en tu mejilla durante unas horas.
- Los maquilladores recomiendan que pienses en el color de tus labios; a menudo un tono que favorece tus labios también sentará bien a tus mejillas.
La fórmula equivocada para tu tipo de piel
¿Polvos, cremas o líquidos? ¡La elección de la textura importa mucho! Los maquilladores explican que los rubores en polvo son fantásticos para pieles grasas o mixtas, ya que ayudan a matificar el brillo y duran más. Por otro lado, los rubores cremosos o líquidos son perfectos para pieles secas o normales, porque aportan hidratación y un acabado más jugoso. Usar la fórmula incorrecta puede hacer que el rubor se vea apelmazado o desaparezca rápidamente. Yo misma he experimentado cómo un rubor en polvo dejaba mi piel seca aún más tirante, ¡un error que no vuelvo a cometer!
Aplicación exagerada: El efecto «payaso»
Sí, aplicarlo directamente puede parecer lo más fácil, pero a menudo nos pasamos de la raya sin darnos cuenta. La tentación de usar un poco más para que se note es grande, pero termina creando un efecto demasiado marcado e irreal. Un truco infalible que he aprendido es aplicar una pequeña cantidad en el dorso de tu mano primero. Desde ahí, ve añadiendo producto gradualmente en tu rostro hasta lograr la intensidad deseada. De esta manera, controlas la cantidad y evitas el temido aspecto de «muñeca de porcelana» o, peor aún, de payaso.
Un secreto para la aplicación perfecta:
- En lugar de aplicar directo, usa una brocha o una esponja pequeña para coger el producto.
- Da golpecitos suaves en tu mano y luego aplica con movimientos ascendentes en las mejillas.
- Menos es más: siempre puedes añadir más, pero quitarlo es más complicado.
Demasiado cerca de la nariz: ¿Dónde va el rubor realmente?
Aquí viene un detalle que muchas pasan por alto. La idea es dar un aspecto fresco y saludable, ¿verdad? Aplicar el rubor muy cerca de la nariz tiende a llamar la atención hacia el centro del rostro, lo que puede hacer que tus rasgos se vean más pesados en lugar de realzar tu brillo natural. Los maquilladores profesionales insisten en que la dirección correcta es siempre «hacia arriba y hacia afuera», siguiendo la línea del pómulo. ¡Pruébalo y notarás la diferencia en la estructura de tu rostro!
Falta de difuminado: Las temidas manchas
Este es uno de los errores más notorios y que arruina el efecto final. Si no difuminas bien el rubor, el resultado es un aspecto «manchado», poco natural y que grita «¡esto está mal aplicado!». Para conseguir un acabado impecable y que parezca que el color viene de tu propia piel, es crucial difuminarlo bien. Usa una brocha, una esponja de maquillaje, o incluso tus dedos (limpios, claro) para mezclar los bordes y que se integre de manera suave y homogénea. El objetivo es que se vea una transición natural, como un rubor interno.
¿Cómo lograr un difuminado perfecto?
- Utiliza herramientas limpias y adecuadas: brocha suave, esponja húmeda o incluso tus dedos.
- Realiza movimientos circulares o ascendentes para fundir el color con la piel.
- Si usas rubor en polvo, aplica un poco de base o polvo translúcido si necesitas corregir alguna mancha y después difumina.
Ahora que conoces estos errores comunes, ¡es hora de ponerlos en práctica y transformar tu rutina de maquillaje! ¿Cuál de estos errores te ha sorprendido más, o cuál crees que has estado cometiendo? ¡Cuéntanos en los comentarios!



