Colangiocarcinoma: El cáncer biliar que pocos conocen y que deja una sombra mortal

Colangiocarcinoma: El cáncer biliar que pocos conocen y que deja una sombra mortal

¿Has oído hablar del colangiocarcinoma? Si la respuesta es no, no estás solo. Este cáncer raro, también conocido como cáncer de las vías biliares, es un enemigo silencioso que ataca el hígado y que, a menudo, se diagnostica tarde. En España, la mortalidad por esta enfermedad es preocupantemente alta, un hecho que se vuelve aún más alarmante si consideramos su creciente incidencia. Hoy, en un día que busca arrojar luz sobre esta patología, te contamos todo lo que necesitas saber para no ser una estadística más.

El diagnóstico tardío: El gran obstáculo

La doctora Tânia Rodrigues, oncóloga del Hospital da Luz Lisboa, lo tiene claro: «El diagnóstico tardío es el principal obstáculo para el tratamiento curativo. La mayoría de los pacientes llega en una fase avanzada, lo que limita enormemente las opciones de cirugía y la supervivencia general».

La falta de información y la rareza de esta enfermedad hacen que muchos síntomas se pasen por alto o se confundan con dolencias menores.

¿Qué es exactamente el colangiocarcinoma?

El colangiocarcinoma es un tumor maligno que nace en el epitelio de los conductos biliares. Puede aparecer dentro del hígado (intrahepático) o fuera de él (extrahepático). Representa entre el 10% y el 15% de los tumores primarios del hígado y alrededor del 3% de los cánceres del tubo digestivo.

No te confundas, el término «cáncer de las vías biliares» es, en esencia, sinónimo de colangiocarcinoma, abarcando tanto las formas intra como extrahepáticas. Sin embargo, se distingue de otros cánceres digestivos por su origen, vías de diseminación, características genéticas y la especificidad de su abordaje quirúrgico.

Una enfermedad rara, pero en aumento

Se considera un cáncer raro en países occidentales, con una incidencia global de 0.3 a 6 casos por cada 100.000 habitantes al año. Sin embargo, las variaciones regionales son significativas. En España, la mortalidad por colangiocarcinoma intrahepático es de las más altas de Europa, con tasas que rondan las 2 muertes por cada 100.000 hombres y hasta 3.9 por cada 100.000 en el grupo de edad de 45-64 años, y sigue aumentando.

Aunque menos frecuente que el cáncer colorrectal, gástrico o de páncreas, su incidencia va en ascenso. Por eso, hablar de él y asegurar diagnósticos más tempranos es crucial.

Los síntomas que no debes ignorar

Los síntomas varían según la localización, pero estos son los más comunes:

  • Ictericia: Piel y ojos amarillentos.
  • Picazón intensa y orina oscura.
  • Dolor abdominal, típicamente en el lado derecho bajo las costillas.
  • Cansancio persistente.
  • Pérdida de apetito y peso involuntaria.
  • Fiebre y sudores nocturnos (en casos de infección de las vías biliares).

Un error común es confundir estos síntomas con problemas hepáticos, de vesícula, gastritis o indigestión. En el caso de tumores dentro del hígado, la ausencia inicial de ictericia retrasa aún más el diagnóstico.

Factores de riesgo: ¿Quién está más expuesto?

Aunque el colangiocarcinoma puede afectar a cualquiera, existen factores que aumentan el riesgo:

  • Colangitis esclerosante primaria: Una inflamación crónica de las vías biliares.
  • Enfermedades hepáticas crónicas y cirrosis: Causadas por hepatitis B o C, consumo excesivo de alcohol o hígado graso.
  • Malformaciones biliares: Como quistes o cálculos en los conductos.
  • Infecciones parasitarias: Más comunes en ciertas regiones de Asia.
  • Exposición a tóxicos y síndrome metabólico (obesidad, hipertensión, diabetes).

Es importante destacar que una parte considerable de los pacientes no presenta factores de riesgo claramente identificables. Por ello, la atención individual a la salud es fundamental.

¿Podemos prevenirlo?

No hay una forma garantizada de prevención, pero sí medidas para reducir el riesgo:

  • Control de enfermedades hepáticas crónicas: Vacunación contra Hepatitis B, tratamiento de Hepatitis C, reducción del consumo de alcohol.
  • Control de la obesidad y diabetes.
  • Seguimiento médico especializado si tienes colangitis esclerosante primaria o malformaciones biliares.
  • Evitar la exposición a químicos nocivos.

Tratamientos: Un camino con múltiples vías

El tratamiento varía según la etapa y localización del tumor, y puede incluir:

  • Cirugía de resección: La única opción potencialmente curativa en enfermedad localizada.
  • Trasplante hepático: En casos muy seleccionados.
  • Quimioterapia y radioterapia.
  • Terapias dirigidas e inmunoterapia de precisión, que ganan relevancia en subgrupos específicos.

Un grito de alerta para autoridades e instituciones

La doctora Rodrigues insiste: «Necesitamos que los médicos de atención primaria y urgencias valoren más precozmente la ictericia, la picazón y las alteraciones colestáticas para acelerar la derivación a hepatología u oncología».

El acceso rápido a pruebas de imagen y endoscopias, programas de vigilancia para pacientes de alto riesgo y el apoyo de las autoridades para crear registros nacionales y redes de referencia en tumores hepatobiliares son pasos urgentes.

La visibilidad, clave para la investigación

Al ser un cáncer raro, su baja visibilidad se traduce en menor atención a los síntomas, retraso en la búsqueda de cuidados y, lamentablemente, menor inversión en investigación específica.

Un Día Mundial del Colangiocarcinoma no es solo una fecha en el calendario; es una oportunidad para unir voces, promover información fiable, combatir el retraso diagnóstico y movilizar para que las necesidades de quienes padecen esta enfermedad sean escuchadas.

¿Conocías el colangiocarcinoma antes de leer este artículo? Comparte tu experiencia o tus dudas en los comentarios. Tu participación ayuda a que esta enfermedad deje de ser una sombra desconocida.

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