¿Sientes que el tiempo vuela? Un psicólogo de Stanford explica el fenómeno y cómo frenarlo

¿Sientes que el tiempo vuela? Un psicólogo de Stanford explica el fenómeno y cómo frenarlo

¿Te parece que el año 2025 se ha esfumado en un abrir y cerrar de ojos? La edad avanza, eso es un hecho innegable. Pero, ¿sabías que la verdadera causa de esta aceleración temporal se esconde en factores neurológicos? Prepárate, porque si no tomas medidas, este año podría pasar aún más rápido de lo que imaginas.

La fascinante teoría que desentraña este fenómeno ha sido explorada por un reconocido profesor y psicólogo de Stanford. Sin embargo, la idea ya rondaba en la mente de los pensadores desde hace décadas, y hoy, especialistas en neurociencia debaten intensamente sobre sus implicaciones.

La clave está en la novedad: ¿Por qué pasa esto?

Menos imágenes, más velocidad

Según explica Adrian Bejan en una entrevista para Buzz Feed, en la vida adulta, «nuestro cerebro recibe menos información visual de la que procesaba cuando éramos jóvenes». No solo eso, sino que también deja pasar desapercibidas las imágenes que ya ha identificado fácilmente. Es como si aprendiera a clasificar lo familiar demasiado rápido.

Y esto es precisamente lo que nos lleva a pensar que «cuanto más viejos nos hacemos, más rápido parece pasar el tiempo», comenta el experto. Es una sensación completamente normal, pero hay maneras de combatirla.

¿Qué influye en nuestra percepción del tiempo?

La perspectiva de la infancia vs. la adultez

Piensa en cómo percibe el tiempo un niño. Para él, una semana puede representar una porción enorme de su corta vida. Cada día trae consigo nuevas experiencias: lugares desconocidos, caras nuevas, reglas inéditas y sensaciones inéditas. Todo es novedad, todo se registra con intensidad.

En cambio, para una persona de 80 años, incluso con una rutina activa, una semana es «una parte muy pequeña de su vida». Son pocas las cosas que pueden sorprenderle y hacerle sentir que está viviendo algo nuevo, lo que amplifica la sensación de que el tiempo se escapa.

Mirar hacia atrás en el tiempo refuerza esta sensación de aceleración. No es que hayas vivido demasiado, es que tu cerebro procesa el pasado de forma diferente.

La memoria y los momentos de felicidad

Aunque tendemos a asociar los momentos de felicidad con el tiempo que «pasa volando» (quizás porque estamos absortos en la experiencia), el psicólogo Lustig revela que estar completamente inmerso «viviendo el momento» puede hacer que esos instantes se sientan más largos.

La solución principal reside en estar presente. Adrian Bejan,citando el viejo dicho de que «la variedad es la sal de la vida», sugiere que salgas de tu rutina y aproveches al máximo el tiempo que tienes.

Pequeños cambios para una gran diferencia: Cómo desacelerar tu vida

Los **cambios en tu rutina tienen un impacto directo en la rapidez con la que los años parecen transcurrir**. Por eso, los especialistas recomiendan una reestructuración de tus hábitos para obligar a tu cerebro a registrar novedades y a prestar más atención.

  • Haz planes diferentes: Sal de tu zona de confort. Prueba ese restaurante nuevo, explora un barrio que no conoces, asiste a un evento cultural fuera de tu habitual.
  • Toma rutas inesperadas: Si vas al trabajo, cambia tu camino. Descubre calles nuevas, observa detalles que antes pasaban desapercibidos.
  • Alimenta tu creatividad: Dedica tiempo a actividades que te inspiren. Aprende a tocar un instrumento, escribe, pinta, cocina algo nuevo. Cualquier cosa que estimule tu mente de forma diferente.

Al introducir variedad y novedad en tu día a día, le das a tu cerebro más «material» para procesar y registrar. Esto, a su vez, hace que tu percepción del tiempo se ralentice, permitiéndote disfrutar más de cada instante.

¿Estás listo para aplicar estos consejos y hacer que cada día cuente más?

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