Compostar grandes cantidades de hierba cortada: el truco más importante contra los montones malolientes

Por qué el césped cortado es en realidad oro para el compost

En mayo el césped crece más rápido de lo que uno puede cortarlo. Apenas terminas de segar y ya se acumulan montones verdes junto al compostador. La pregunta que se hacen todos los jardineros es siempre la misma: ¿qué hago con tanta hierba?

¿Tirarlo todo al compost de golpe? Suena cómodo, pero casi siempre acaba en una masa viscosa y de olor horrible. Lo curioso es que la hierba cortada puede ser uno de los ingredientes más valiosos del compost, siempre que se tengan en cuenta unas pocas reglas clave.

Bien utilizada, esa hierba verde se transforma en pocos meses en humus rico en nutrientes perfecto para arriates, huertos elevados y plantas en maceta.

Qué hace tan especial a la hierba cortada como material de compostaje

La hierba fresca pertenece a los llamados materiales verdes. Contiene grandes cantidades de nitrógeno, humedad y compuestos vegetales de descomposición rápida, exactamente lo que adoran los microorganismos del compost.

En cuanto el pasto fresco cae sobre el montón, esos pequeños colaboradores se ponen manos a la obra de inmediato. El compost se calienta con mucha más rapidez y todo el proceso de descomposición cobra impulso.

Por eso la hierba cortada puede actuar como un auténtico potenciador natural del compost, especialmente cuando el montón está formado principalmente por materiales secos y apenas muestra actividad.

Pero precisamente ahí se esconde también el mayor problema.

El error más frecuente: demasiada hierba de una sola vez

Muchas personas vuelcan la hierba recién cortada directamente en capas gruesas sobre el compost. Es comprensible: nadie quiere tener esos montones verdes rondando por el jardín más tiempo del necesario.

Sin embargo, esa decisión es exactamente lo que desencadena todos los problemas.

La hierba fresca es blanda, húmeda y pesada. Bajo su propio peso se compacta rápidamente formando una masa casi hermética al aire. El oxígeno deja de circular.

Y sin oxígeno, el compost se echa a perder. Los síntomas son inconfundibles:

  • Olores muy desagradables
  • Capas viscosas y pegajosas
  • Zonas en putrefacción
  • Compactación extrema del material
  • Grumos lodosos en lugar de tierra suelta

Normalmente basta con acercarse al montón para saberlo. En lugar de ese aroma agradable a bosque húmedo, el compost huele a fermentación rancia o directamente a podredumbre.

La solución sencilla: mezclar siempre con material seco

Para que la hierba cortada se composte correctamente, necesita un contrapunto: los denominados materiales marrones.

Entre ellos se encuentran, por ejemplo:

  • Hojas secas
  • Paja
  • Ramas pequeñas troceadas
  • Astillas de madera
  • Cartón rasgado en trozos
  • Restos secos de plantas vivaces

Estos materiales esponjan el compost y permiten que el aire penetre entre las capas. Además, absorben el exceso de humedad, que es precisamente lo que previene la formación de esa temida capa viscosa.

El método más eficaz consiste en trabajar siempre en capas delgadas alternas:

  1. Una capa de hierba cortada
  2. Encima, material seco
  3. De nuevo hierba cortada
  4. De nuevo material seco

De esta forma el compost se mantiene suelto y activo durante todo el proceso.

Hierba fresca o ligeramente seca: ¿cuál es mejor?

Justo después de segar, la hierba está especialmente cargada de humedad. Tras un día de lluvia se apelmaza con una rapidez sorprendente.

Por eso muchas veces vale la pena dejar que la hierba se seque un poco antes de añadirla al compost.

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Unas pocas horas extendida sobre una lona o dentro de un cesto marcan una diferencia enorme. La hierba se pega mucho menos y luego se distribuye bastante mejor entre el resto del material.

Sobre todo cuando las cantidades son grandes, este pequeño paso intermedio cambia completamente el resultado final.

Por qué el oxígeno es tan fundamental en el compostaje

Un compost sano necesita aire. Los microorganismos beneficiosos solo trabajan con plena eficacia en condiciones ricas en oxígeno.

Cuando falta oxígeno, ocurre lo siguiente:

  • La descomposición se ralentiza considerablemente
  • Se desencadenan procesos de putrefacción
  • El compost empieza a desprender mal olor
  • Los microorganismos útiles mueren

Y dado que la hierba cortada se compacta con tanta facilidad, remover el montón con regularidad resulta especialmente importante cuando hay mucho césped de por medio.

¿Con qué frecuencia hay que voltear el compost?

Depende fundamentalmente de la rapidez con la que se quiera obtener el compost terminado.

En el proceso de compostaje caliente muy activo se recomienda:

  • Voltear cada 2 o 5 días

Para un jardín doméstico normal suele ser suficiente con:

  • Aproximadamente una vez por semana

Al voltear el montón se consigue lo siguiente:

  • Entra oxígeno fresco en el interior
  • La humedad se distribuye de forma más equilibrada
  • Las zonas compactadas se esponjan de nuevo
  • El material de la periferia pasa al núcleo cálido del montón

Con grandes cantidades de hierba cortada, este hábito evita que el montón se hunda y quede inutilizado.

Cuidado con las cantidades enormes de mayo

En primavera el césped crece a un ritmo explosivo. De repente se genera bastante más material cortado que durante el pleno verano, y precisamente entonces muchas personas sobrecargan su compostador.

Lo más inteligente es repartir esa cantidad entre varias opciones:

  • Una parte destinada al compostaje
  • Otra parte utilizada como acolchado en el jardín
  • Si es posible, dejar secar pequeñas porciones antes de añadirlas

La hierba cortada es también un excelente material de acolchado. Mantiene la humedad del suelo, frena las malas hierbas y mejora la estructura del terreno a largo plazo.

¿Cómo reconocer el compost cuando ya está listo?

El buen compost llega a un punto en el que ya no recuerda en absoluto a residuos del jardín.

Debe presentar estas características:

  • Color oscuro y textura esponjosa y desmenuzable
  • Aroma agradable a tierra de bosque
  • Se deshace fácilmente entre los dedos
  • Sin restos vegetales claramente identificables

En ese momento, la hierba cortada se ha transformado por completo en tierra de jardín de gran valor.

Y precisamente por eso tiene mucho sentido no ver esos montones verdes de mayo como un problema, sino como abono gratuito para todo el jardín.

Author

  • Soy Elena, mente inquieta y amante de la tecnología aplicada al día a día. Mi misión es filtrar el ruido de internet para traerte solo los consejos más efectivos y las curiosidades más impactantes. Si buscas cómo hackear tu productividad o descubrir algo sorprendente, estás en el lugar correcto.

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