Qué contiene el agua de la piscina y por qué puede afectar a las plantas
El depósito está medio lleno, el césped pide agua a gritos y en la piscina hay varios metros cúbicos que pronto habrá que vaciar de todos modos. Ante la creciente escasez hídrica y las restricciones al riego, cada vez más propietarios buscan formas de aprovechar el agua de su piscina. Pero ¿pueden regarse las plantas con agua clorada sin arruinar los arriates? La respuesta es más matizada de lo que parece: todo depende de la concentración, el tipo de planta y algunos pasos previos sencillos.
El agua de piscina es mucho más que agua con cloro. Con frecuencia contiene bromo, ácido cianurico como estabilizador del cloro y diversos agentes oxidantes que mantienen el agua visualmente limpia. Como el agua permanece semanas en el vaso, la limpieza periódica de la piscina resulta imprescindible, lo que incrementa aún más la carga química acumulada.
Precisamente esa mezcla complica las cosas. El cloro actúa como desinfectante frente a bacterias y algas, pero también oxida los materiales orgánicos con los que entra en contacto, incluidas las delicadas células vegetales. En concentraciones elevadas provoca quemaduras en hojas jóvenes, amarillamiento en hortalizas e impide que las semillas germinen o desarrollen raíces. En cantidades bajas, en cambio, resulta inocuo: al fin y al cabo, el agua corriente del grifo también contiene trazas de cloro.
Cuándo una pequeña dosis de cloro puede ser beneficiosa
Seamos honestos: no toda sustancia química en el jardín es automáticamente perjudicial. Con un nivel de cloro bajo, el agua de piscina actúa como un insecticida suave y puede reducir plagas superficiales, bacterias y esporas de moho. La mayoría de las plantas de jardín e interior más resistentes toleran estas trazas sin ningún problema.
Existe además una segunda ventaja que suele pasarse por alto: el peróxido de hidrógeno presente en el agua de piscina oxidada actúa de forma similar al aporte de oxígeno que las plantas reciben con el deshielo o la lluvia. El oxígeno atómico liberado desinfecta el suelo suavemente y suministra O₂ adicional a las raíces. Quienes mantienen su piscina limpia mediante ozonización salen doblemente beneficiados, ya que el ozono se descompone rápidamente en oxígeno disuelto, y eso le viene bien a prácticamente cualquier planta de huerto.
Consejo: El cloro es, desde el punto de vista botánico, un micronutriente que casi todas las plantas necesitan en cantidades mínimas. El problema nunca es su presencia, sino siempre la dosis.
Las plantas que reaccionan con mayor sensibilidad
Antes de conectar la manguera a la piscina, conviene echar un vistazo a los cultivos. Algunas especies toleran mal incluso concentraciones bajas de cloro. Entre las más sensibles se encuentran las uvas y los aguacates, para los que niveles reducidos ya pueden resultar tóxicos. Las plántulas recién sembradas, las tomateras jóvenes y los cultivos de lechuga también suelen reaccionar peor que las plantas perennes ya establecidas.
En cambio, las variedades hortícolas consolidadas como pepinos, ajos y cebollas muestran mayor robustez, al igual que la mayoría de flores, plantas ornamentales y, sobre todo, el césped. Este último es uno de los receptores más agradecidos: la hierba tolera bien el agua de piscina con cloro reducido porque la concentración habitualmente no es suficiente para interferir en la absorción de nutrientes. La exposición solar constante contribuye además a degradar el cloro residual.
Tres métodos para reducir el contenido de cloro
Aproximadamente una semana antes del riego planificado, hay que dejar de añadir cloro a la piscina. Esa es la regla fundamental; todo lo demás parte de ahí. A continuación existen tres procedimientos para hacer el agua apta para las plantas.
La evaporación es la opción más económica. El agua de la piscina se deja simplemente al aire libre bajo la luz solar directa hasta que el cloro escapa en forma gaseosa. No cuesta nada, pero requiere varios días. La neutralización química es considerablemente más rápida. Las pastillas de metabisulfito de potasio (E-224) pueden dosificarse con precisión: una pastilla desclorina unos 80 litros de agua en cuestión de minutos. El método más costoso pero también más completo es la ósmosis inversa: una membrana semipermeable no solo elimina el cloro, sino prácticamente todas las impurezas. Este tipo de instalación resulta más rentable para piscinas grandes o de uso público.
| Método | Coste | Duración | Eficacia |
|---|---|---|---|
| Evaporación al sol | Gratuito | Varios días | Buena, depende del clima |
| Metabisulfito de potasio (E-224) | Bajo | Minutos | Muy buena, dosificación precisa |
| Ósmosis inversa | Alto | Funcionamiento continuo | Máxima, filtra todo |
Si el agua de la piscina está turbia: primero aclarar, luego regar
Antes de plantearse el riego, el agua tiene que estar visualmente limpia. Las hojas caídas, las algas y las partículas en suspensión no tienen cabida ni en la manguera ni en el arriate. Quien tenga el agua de la piscina turbia debe resolver ese problema primero; de lo contrario, las partículas de suciedad llegarán directamente a las raíces y pueden favorecer la aparición de pudrición.
Una combinación de red de superficie, limpieza del fondo y un período de reposo sin añadir nuevos productos químicos devuelve el agua a un estado en el que puede reutilizarse con garantías. Suena laborioso, pero en una mañana de sábado está resuelto.
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Plántulas, pulverizador y una capa protectora suave
Una vez que el agua está desclorada, se abre una posibilidad interesante: rociar las partes más delicadas de las plantas. Se llena un pulverizador bien limpio y desinfectado con el agua tratada de la piscina. La nebulización fina deposita una capa protectora muy delgada sobre el haz y el envés de las hojas, que mantiene alejadas a las plagas y dificulta que las esporas fúngicas se asienten.
Las plántulas de tomates, pepinos, ajos y cebollas toleran bien este tratamiento, al igual que la mayoría de las flores. El momento del día es fundamental: rocíe siempre por la mañana temprano o al atardecer, nunca al mediodía. Con el calor intenso las gotas se evaporan antes de que la planta aproveche el agua, y el efecto lupa de las gotitas puede provocar incluso quemaduras en las hojas.
Regar el césped y el huerto a gran escala
Para el riego extensivo del césped o del huerto basta con la manguera conectada directamente a la piscina, siempre que se hayan completado los preparativos mencionados. Las superficies de césped son las más beneficiadas, porque la hierba no solo recibe agua, sino también pequeñas cantidades de micronutrientes adicionales como el zinc y el bromo presentes en el agua de la piscina.
Investigaciones recientes indican que el agua de piscina tratada puede constituir una fuente potencial de nutrientes para las plantas cuando la carga de cloro se ha reducido suficientemente. La dosificación correcta sigue siendo un requisito imprescindible. Quien riegue en superficie no debería hacerlo a diario con agua de la piscina, sino dejar uno o dos días de pausa para que los posibles residuos en el suelo se diluyan con agua de lluvia o del grifo.
Paso a paso: cómo regar macetas con seguridad
En el caso de macetas individuales, el método de inmersión suele funcionar mejor que el riego por arriba. Se elige un recipiente plano algo más ancho que la maceta, se introduce el tiesto y luego se añade el agua de piscina tratada por los laterales, unos 2,5 a 3,5 centímetros de altura.
- Dejar la planta en remojo unos 20 minutos para que el sustrato absorba el agua desde abajo.
- Comprobar la superficie de la tierra con el dedo: debe notarse húmeda como una esponja bien escurrida, nunca encharcada.
- Retirar la maceta y dejarla escurrir sobre un platillo para que drene el exceso de agua.
- Tratar además con el pulverizador tanto el haz como el envés de las hojas, así como la capa superficial del sustrato.
Este método resulta especialmente indicado para plantas de interior delicadas y tiestos pequeños en el balcón, donde el riego controlado permite una dosificación más precisa que la manguera.
Preguntas frecuentes sobre el riego con agua de piscina
¿Cómo sé si mi agua de piscina contiene demasiado cloro?
La forma más fiable es usar tiras reactivas o pruebas de gotas disponibles en tiendas especializadas en piscinas, que muestran el cloro libre en mg/l. Los valores claramente por debajo de 0,5 mg/l se consideran seguros para el riego. El olfato no es suficiente: el típico olor a cloro suele deberse a las cloraminas, productos de reacción que pueden percibirse incluso con niveles bajos de cloro residual.
¿Qué plantas no deben regarse nunca con agua de piscina?
Los aguacates, las uvas y las plántulas recién sembradas son especialmente sensibles y deben regarse exclusivamente con agua del grifo o de lluvia. Las plantas de turbera como rododendros, azaleas y arándanos también son delicadas, ya que necesitan un pH bajo que el agua con cloro puede alterar.
¿Puede vaciarse toda la piscina en el jardín?
Las grandes cantidades deben aplicarse en superficie solo si la piscina ha sido desclorada y no quedan alguicidas ni productos floculantes en el agua. Muchos municipios permiten la infiltración en el propio terreno únicamente bajo determinadas condiciones, así que conviene consultar la normativa local de aguas residuales antes de verter varios metros cúbicos en los arriates.
¿Funciona este método también con piscinas de agua salada?
Aquí hay que tener cuidado. Las piscinas de agua salada generan cloro de forma electrolítica y se consideran más suaves, pero el propio contenido en sal hace que el agua resulte inadecuada para la mayoría de las plantas de jardín. La sal se acumula en el suelo y daña las raíces de forma permanente. Las reglas descritas en este artículo son válidas para piscinas de cloro convencionales; para los sistemas de agua salada, el reciclaje del agua de piscina en el jardín no suele ser una buena opción.
El agua de piscina no es un sustituto perfecto del agua de riego, pero sí un recurso bastante aprovechable si la preparación es correcta. Una semana sin añadir productos químicos, una tira reactiva, algo de paciencia para la evaporación o una pastilla de metabisulfito de potasio, y medio jardín puede regarse de forma gratuita y sostenible. El verano seco llegará sin duda, y quien sepa aprovechar su piscina con inteligencia ahorrará agua potable sin perjudicar sus plantas.






